El otro día vimos El incidente, de Shyamalan...
Hostias, qué mala es la hija de puta...
Y lo peor es que tiene elementos cojonudos que, es verdad, sólo este tío sabe rodar: el comienzo es total; la música; algunas secuencias y... qué coño, el planteamiento de la peli está bien (y no me estoy refiriendo, necesariamente, a su sinopsis... sino al paso que pretende dar; un paso de gigante).
Pero si lo mejor de El sexto sentido, por ejemplo, era su capacidad para pasar del terror al drama... aquí se le queda todo muy descafeinado: la pareja (de actores) no funciona y la niña da más repelús que el Nosequé Joel Osment... Y es que, con un trailer tan sugerente uno espera un poco más (y eso que a mí me gustó hasta La joven del agua).

Y sí, me gusta el anillo que te dice lo que sientes o la casa piloto llena de mentiras... La vieja que acojona y un Apocalipsis que llegó cón Arrabal... pero ni por ésas: me aburre; ésa es la putada. Aunque igual es cosa mía porque, ojo, es posible que esté yo muy equivocado y haya cosas en la naturaleza (entre ellas, esta peli) que nunca entenderemos... Pero después de ver The mist, está se queda... en eso: un happening más bien barato.
Como curiosidad, no sale el director haciendo un cameo de los suyos.
Más cosas. Eguz me manda este email tan majo:
el valor del arte - Increible , pero cierto
Aquella podría ser una mañana más como otra cualquiera: un sujeto entraen una estación de Metro de Washington, va vestido con un pantalón vaquero, una camiseta barata y se sitúa cerca de la entrada… Extrae un violín de la caja y comienza a tocar con entusiasmo para toda la gente que pasa por allí, es la hora punta de la mañana. Durante los 45minutos que estuvo tocando el violín, fue prácticamente ignorado por todos los pasajeros del Metro.
Nadie sabía que ese músico era precisamente Joshua Bell, uno de losmejores violinistas del mundo, ejecutando sin parar las piezas musicalesmás consagradas de la historia, con un instrumento muy especial, un violín Stradivarius, estimado en un valor de más de 3 millones de dólares. Unos días antes, Bell había tocado en La Sinfónica de Boston, donde los mejores lugares para el concierto costaban la bagatela de 1000 dólares laentrada.
Esta experiencia que ha sido grabada en vídeo, muestra a hombres y mujeres que caminan muy rápido, cada uno haciendo una cosa, pero todos indiferentes...
Nota: La iniciativa fue realizada por el Diario The Washington Post, con la finalidad de lanzar un debate sobre el valor del arte, y de su contexto.
Bueno, esto puede tener diversas interpretaciones:
La primera: que, efectivamente, la gente va a lo suyo y no se entera de lo que pasa a su alrededor y demás; la sociedad de consumo y la introspección inerente al solipsismo y la desidia típica del erroneamente denominado progreso occidental y todo eso que está muy bien.
La buena: que el tío no tiene ni puta idea de tocar el violín (razón por la que se ven obligado a poner el vídeo a cámara rápida)... Piénsalo; mucho mejor si hubieran puesto al oriental chunguelis que antes solía estar por la Gran Vía (desde que le quitaron el instrumento, últimamente lo hemos visto por Las Arenas).
En cualquier caso, pagar mil dólares por ver a quien sea es un puto timo. Si tenéis ganas de tirar el dinero mandádmelo a mí, que ayer estuve en el banco preguntando condiciones para una hipotética hipoteca y... sí, está fácil la cosa: básicamente, todo consiste en aprender a vivir sin comer nada que no esté compuesto por dos de hidrogeno y una oxigeno y aprender a introducir una navaja en el cuerpo de transeuntes anónimos (de abultada cartera, se entiende).
Pero no todo van a ser malos rollos. A algunos todo les va más o menos bien y nos alegramos por ello:


Los putos reyes, sí señor. Voy a ponerme a hacer algo de provecho a ver si consigo ganar bien de pasta y ahorro lo suficiente para, algún día, contratar a alguien que mate a todo el mundo, que es una manera como cualquier otra de invertir el tiempo: ser presidente de los EEUU.

