lunes, 15 de septiembre de 2008

ANOCHE LLAMÓ O


Anoche llamó O para pedirnos el teléfono de C.

C está buscando piso y O conoce una persona (llamémosle X, que no sé por qué letra empieza su nombre siquiera) a la que le ha tocado un piso de protección oficial muy cerca de donde nosotros vivimos. Es un piso de nueva construcción, que si no está ya para entrar a vivir, poco le falta.

O nos pedía el teléfono de C porque, como X vive con su novio, que ya tiene piso, el nuevo no le hace falta para nada. Como no quiere rechazarlo, ha pensado en ponerlo en alquiler. Claro que, eso es ilegal, así que necesita alguien de confianza porque la operación (además de ser en negro) ha de ser llevada a cabo con discreción. Eso sí, sólo piensa cobrarle a C (y a otra amiga suya, con la que tiene intención de compartirlo) 600 euros... que por un piso nuevo, de varias habitaciones, trastero, garaje y cerca del metro... es un regalo.

Digo yo que X tendrá que usar esa dirección en sus facturas, etc. para dar la sensación de que, efectivamente, es ella la que está viviendo allí, por si llega una inspección o lo que fuera.


En cuanto me enteré de esto, lo primero que se me pasó por la cabeza fue que nos lo quedáramos nosotros. Quería decirle a O que C no tiene tanta urgencia y que... qué cojones, que nosotros somos amigos también y andamos buscando piso y nos estamos cagando encima con lo que nos estamos encontrando.

Pero Eguz y yo dedicamos mucho tiempo a cagarnos en la puta gente que hace este tipo de cosas... Y, aunque últimamente me siento bastante alejado de lo social, hay que reconocer que, el derecho a poder llamar hijo de puta a alguien ha de ir ligado a un mínimo de coherencia. Algo que no le vendría mal aprender a más de un político de este país.

Con la mala hostia, lo siguiente que se me ocurrió es dejarme de hostias y denunciar a X. Porque, en el fondo, me la sudan X, C y... No sé, lo que me jode es que esos pisos están destinados a gente que lo necesita de verdad... y el número de infracciones localizadas es alarmante... de modo que, como suele suceder, el número real será atroz.

¿Por qué el GV, por ejemplo, no habilita una página web donde poder denunciar estos casos de forma anónima? Porque sería bien fácil guiar a los inspectores para que dieran por el culo a tanto sinvergüenza... Sí, sí, ya sé, denunciar es tan fácil como personarse en una comisaría y, a nivel particular, notificar la irregularidad... Pero, qué sé yo, los que hemos pasado media vida haciendo maldades por la noche somos muy sensibles a eso del chivatismo...

Claro que, los que nos hacemos mayores, y vemos el patio lleno de mierda, nos empezamos a cansar de tanto listo.

Y es que, como curiosidad, sólo añadir que la amiga de C, ésa con la que piensa compartir el piso, tiene un sueldazo de puta madre y puede
permitirse pagar el alquiler que le salga del coño... Pero así se hace el dinero, ¿no?