Después de jamar, en casa de mis viejos, me ducho y salgo hacia Romo, a hacer cajas, que ya estamos metidos en plena mudanza. En la estación de metro de Abando, me cruzo con una chica que me suena de algo; retiro la mirada, vuelvo a mirar y sí: es Aiora, excompañera de Ikastola. Nos paramos, dos besos, qué tal va todo, muy bien, sigues cantando, sí, yo he sido aita, lo sé, me lo dijo Ainare, qué tal el cómic y esas cosas, bien, me pasó Gartxot, mi hermano, el de... ¿La Crisis Carnívora? Sí, se hizo peli, ya, pero no la he visto, mejor, es jodido ganarse la vida, sí, no vemos un duro, ya, nosotros llevamos cinco discos y ahora estamos empezando a asentarnos, jo, cinco ya, la hostia, y parece que fue ayer...
Parece que fue ayer. Cómo pasa el tiempo.
Nos despedimos, pienso un rato en lo poco que veo a mis amigos; me meto en el metro y me cuesta un par de paradas acordame del nombre de su grupo... Zea Mays (maíz en latín, por si no lo sabías). Recuerdo que alguien me pasó una cinta (¡de cassette!) grabada... y poco más.
Luego, en casa, compruebo que no tenemos ni aceite, ni vinagre, ni nada para cenar... y es probable que venga Zior, así que, todo sudado, salgo al super y, nada más doblar la esquina, me encuentro con esto:
Hale, si no tienes nada que hacer el sábado, date un garbeo por ahí.
