jueves, 23 de octubre de 2008

IMBÉCILES


Escuchando a Aznar pasarse de listo con eso de "los abanderados del apocalipsis del cambio climático"... me ha venido a la cabeza este post (dedicado a Rajoy) que leí en el Mariti´s Café Américain hoy hace justamente un año:


Como podrá usted ver yo soy un oso polar, de modo que comprenderá mi estupefacción habiéndole escuchado decir que eso del cambio climático como que no es para tanto, vamos, como que además nos vamos a forrar. No sé si usted está al corriente de las noticias que casi a diario nos verifican la desaparición del hielo del Polo Norte y el peligro de extinción que corre ahora mismo mi especie. Mire, la verdad es que yo hace tiempo que me vi cómo estaban las cosas y me piré a hacer películas de mierda y esas cosas, porque hay que confesar que eso de vivir en el polo es un puto coñazo. Pero, ¿ha visto usted alguna vez a un oso polar en un zoológico? ¿Ha reparado en que los osos polares en cautividad repiten una y otra vez los mismos movimientos, como si fuesen enfermos mentales, para mantenerse en forma al no estar en su hábitat, donde pueden moverse libremente?

Seguramente a usted le importa un huevo el destino de mi especie, restringido a estar encerrados en un zoo o a hacer el gilipollas en películas de dibujos animados de mierda. Pero piense que no es un destino muy diferente al que ha quedado para los indios norteamericanos llenos de alcohol en sus reservas, para los afroamericanos nietos de esclavos que o juegan al baloncesto o no pisan la universidad en la puta vida, para todos los subsaharianos que han tenido que dejar sus países ricos en materias primas para venir al primer mundo a limpiarnos el culo de la mierda que cagamos alimentándonos con todo los que les robamos ahora y siempre. En resumen, para todos los pueblos a los que no debía ser para tanto joderles su hábitat, incluidos los gitanos con su puta cabra.

Su
insensibilidad raya en la demencia cuando hace pocos días que le han dado el premio Nobel a otro hijodeputa por ponerse a la cabeza de un movimiento internacional en alerta por el cambio climático. Vamos, que ese señor creo que tuvo un poco más de visión que usted cuando vio que había perdido las elecciones y ha sabido buscarse las alubias. Yo no he visto el documental ése en el que sale haciendo el idiota, a mí me van más los que demuestran que las hamburguesas son esa bendita mierda por la que todos deseamos morir, pero me da que los expertos amigos de ese señor o son más expertos o son más amigos que los que usted tiene. Aunque eso no me sorprende si mantiene usted la relación con el primo ése que le dijo que esa puta mierda que salía del Prestige eran unos hilillos de plastilina, JAJAJAJA! JAJAJAJA!!...

Querido Sr. Hijo de Puta, usted no sólo es un genocida sino que además es gilipollas. Me da que también se le ha pasado por alto los tejemanejes que están haciendo todas esas potencias de verdad –que no necesitan hacerse fotos en las Azores– para pillar un trozo de la tarta del gas natural que está dejando al descubierto el deshielo, y así evitar que el Polo Norte se convierta en esa chorrada postbélica internacionalista que es la Antártida, buque insignia incluido. Aunque yo tampoco daría un euro por el futuro de esos pajarracos asquerosos que viven por ahí abajo.

Dígame la verdad, usted estaba bromeando, o bebido –pintillas sí que tiene–, lo cual le exonera por supuesto de cualquier responsabilidad. Va a resultar que usted es un humorista y yo un imbécil que no he entendido nada. Le ruego pues tenga a bien aclararme esta duda. Hasta entonces permita que me despida como merecen sus palabras. TE VERÉ EN EL INFIERNO, HIJO DE PUTA.