El viernes, como anuncié, salí de fiestorro. Entre una cosa y otra, no llegué al cine hasta la diez, así que me perdí los cortos (menos mal) y los pintxos (cuánto gorrón suelto).
Ahí estaban las amigas de Eguz (que son también las mías); Jokin y su panda de descerebrados; algún que otro elemento que conozco de vista; Marcos y Goikoana... y los de siempre, claro. No me gustó demasiado el sitio porque la cerveza sabía de puto culo, no se podía fumar, un DJ se puso a dar el coñazo y servían los cubatas en vaso de plástico; algo que no soporto. De hecho, no me tomé ni uno, y llegué a casa con uno de los tickets creados para tal efecto. He aquí la prueba:
Todo iba bien, estábamos contentos de poder coincidir, Eguz y yo, juntos, con los colegas... Hasta que Piko, con su máscara de Wolfeimer (y esto no pretende ser ninguna licencia literaria, que iba con casco de cabezudo), empezó a buscarme las vueltas para que fuéramos a por dronga o qué sé yo."No creo que sea un buen momento, tío, que estoy con mucha gente", le dije... "Si quieres, nos vamos todos al Casco, que aquí ya está todo el pescado vendido". Dijo que sí y yo empecé a movilizar a los míos, para ir al Lamiak, por ejemplo, que es un bar bastante grande.
En cuanto nos pusimos a caminar, vino su mujer y, totalmente fuera de sí, empezó a insultarme... en plena Gran Vía. Básicamente, me echaba la culpa de... de todo lo que hace el otro. Me daban ganas de contestarle un par de cositas... pero yo ya estoy fuera de esa mierda de juego para imbéciles que tienen montado esos dos y, simplemente, me dediqué a repetirle, una y otra vez, que me dejara en paz, que yo no tenía nada que hablar con ella.
Y mis amigos, claro, flipando. Marcos, que trató de decirle que estaba dando la nota y que no era plan de faltarme al respeto de esa manera también se llevó lo suyo... y yo opté por avisar a mis amigos y pirarnos de ahí.
Hubo dos cosas que me tocaron bastante los huevos: cuando para dar más enfásis a lo que fuera que estaba gritándome, soltó algo así como "Egoitz, por tu hija"... Joder, en toda mi vida, habré sacudido a alguien, así, en plan bien... nó sé, un par de veces... y nunca a una tía. Bien, pues te juro que me vinieron unas ganas de saltarle todos los putos dientes que me alegro de que sirvieran las copas en plástico. Si llego a estar tan mamao como ellos me inflo a repartir y me quedo solo. Me cago en Dios.
Y la otra tiene su gracia porque, mientras me recriminaba que era yo el hijoputa que llevaba a su marido (¿?) por el mal camino, dijo algo sobre la amistad y soltó algo así como "ya es bastante tenerte como socio"... refiriéndose, obviamente, a nuestro encuentro (y desencuentros) en la peli. Y es que, cuando entró ella, yo me tuve que salir... aunque, obviamente, el trabajo realizado quedó ahí, como sueldo a cobrar y un ridículo porcentaje en beneficios que nunca se darán, al menos para mí. Pero nunca hemos sido socios esta señora y yo. Es más, yo me negué en cuanto me quedó claro que ella iba a manejar las cuentas... y que me pedía hipotecar la casa de mis padres. Socios míos son, a día de hoy, Kepa y Piko... que es quien controla la productora, pues se quedó con un 80% de la misma cuando Kepa y yo abandonamos el barco.
A lo que se refería ella es a que le jode tener que repartir peras conmigo cuando entre dinero de subvenciones, ventas internacionales o lo que sea que tenga que llegar (que nunca he entendido nada)... pues se considera salvadora del proyecto; la que ha terminado sacándolo adelante. Y es lógico pensar así cuando tienes al lado a un tío que te putea y te dora la píldora en las mismas proporciones. Vamos, que echarle a ella la culpa de nada no sería justo: ella sólo está como una puta cabra, desquiciadísima, infeliz... El hijo de puta siempre ha sido él...
Pero es que eso ella ya lo sabía. Desde el primer día... Supongo que, al fin y al cabo, es lo que nos pasa todos: que preferimos ir de víctimas antes de reconocer que somos idiotas; que tenemos miedo a estar solos... o que no nos gusta envejecer. Ya te digo, nos pasa a todos... lo que algunos no hacemos es alcoholizar a un tío para luego echar la culpa a cualquiera que se acerque por ahí. Joder, ya puestos, ¿por qué no iniciar una cruzada contra todo puto barman que pretenda hacer su trabajo?... Pues porque le va la marcha. A los dos.
"No se dan cuenta de que eso no es bueno ni para la peli, ni para ella", me decía un amigo cineasta hace poco al respecto a de la forma en que esta mujer acaparó la producción de La Crisis... Y es que no hay más que echar un vistazo a los créditos:
Productora asociada, directora de producción, directora artística, directora de color, diseñadora del cartelaco, no sé qué de la página web... y destinataria final (bajo firma) de los beneficios de su marido (salvo, imagino, los derivados como autor, que ésos no son transferibles)... Vamos, que lo ha hecho todo ella...
Y así ha quedado.
De todos modos, y volviendo al viernes, nosotros terminamos pasándonoslo de puta madre a nuestro aire... A mí ya no me quedan ganas de coincidir con cierta gente y espero que, con el inminente cambio en la presidencia de la Asociación, todo se tranquilice en el futuro... Y es que, estoy seguro de que más de un invitado se preguntará por qué hay tan pocos guionistas locales en la Semana Vasca del Guión...
Yo podría decirte por qué no aparecen unos cuantos.
