Entre lo caros que están los gintonics, el garrafón destruyementes y los porteros asesinos... casi mejor comprarse una consola y quedarse en casa.
El sábado se cargaron a un chaval en una discoteca... La mujer del agresor que dejó en coma al tipo que trató de defenderla sigue diciendo chorradas en la tele... Ayer, en un telediario, vimos a un tipo con la cara como un saco de patatas explicando que, cuando trató de socorrer a un individuo que necesitaba ayuda, media docena de energúmenos salieron de la nada y lo inflaron a patadas y puñetazos. El tipo, el que estaba tirado en el suelo, obviamente fingía, aplicando sabiamente una táctica paramilitar bastante cerda... de ésas que se aprovechan del buen corazón de la gente.
Luego se sorprenden de que nadie hiciera nada cuando el nazi golpeó a la chica aquella en el metro de Barcelona. Hostias, si hoy día meterte en una de ésas, a separar, es jugarte la puta vida.
Y es que, de un tiempo a esta parte, cada vez tengo más claro que ha ganado. Satán, digo... porque a mí se me han quitado las ganas de ayudar a nadie. Y es una lástima, pero cada día lo tengo más claro: si te agachas, te la meten por el culo... Ahora entiendo el consejo que me dió un colega txalaina hace años: si vas conduciendo y ves un accidente, no pares: llama al 112 y punto. Aunque tengas que derrapar sobre las vísceras de una familia entera, NO PARES.
Y es que este mundo está lleno de gentuza. Como esta bestia parda... Rubén:
Hay que ser hijoputa para soltarle semejantes dos sopapos al pimpleras. Porque, ojo, el problema está en esa segunda hostia. La innecesaria, la que te define como un puto peligro nocturno, chaval...
Y lo que me gustaría saber (y nunca pensé vérmelas así) es... ¿a quién cojones se supone que está protegiendo la policía mientras pasan estas cosas?
