lunes, 29 de diciembre de 2008

DE CINE

. Hay pelis que empiezan más o menos bien y antes de llegar al tercer acto se vuelven un coñazo acojonante. Tal es el caso del último Batman, Superfumados o El ladrón de orquídeas...

Otras ni siquiera empiezan bien, como ese panfleto ridículo que ha rodado Woody allen en Barcelona. Por el amor de Dios, me quedé sopa antes de que saliera Pé.

Pero siempre hay alguna que otra sorpresa interesante, como JCVD, que es curiosa... Eso sí, de todo lo que he visto últimamente, la mejor es Venganza. No hay mensaje moralista (salvo “no viajes solo a París”, “la virginidad puede salvarte la vida” o “cuidado con la peña del este” quizá), ni tiempo para crear una trama compleja... Lo que ofrece es un ritmo frenético, un homenaje a Jack Bauer y una lección de cine a todos esos que intentan vendernos mierda y parecen haberse olvidado de cómo rodar una peli de acción.

¿A cuento de qué viene todo esto? Pues a que ayer vimos lo último de Adam Sandler: Zohan... y, bueno, no le demos muchas vueltas: también se vuelve bastante idiota (más) cuando se acerca al final, aunque tiene un par de puntos con mucha gracia (lo mismo pasaba con Tropic thunder, y Tom Cruise negociando por teléfono, qué grande)... aunque, tal vez, lo más interesante sea el intento (siempre fallido, me temo) de echarse a la espalda un asunto tan complicado como es el conflicto palestino-israelí.

Y es que, estos días he tenido mucho curro (por fin tenemos una primera versión completa de la revisión de la primera versión del guión de/para Galder, que aunque suene raro, tiene sentido) y no me he enterado de nada. Ayer pasé por el Yanik a desayunarme un café y me enfrenté a la noticia del momento: Israel bombardea Gaza y se carga doscientos cincuenta palestinos, decenas de civiles, niños, etc. en respuesta a la ruptura de la tregua por parte de Hamás. A uno le da por pensar si, con todas las treguas que ha roto ETA, algún día estará justificado bombardear Gernika de nuevo...

Hoy ya van por trescientos muertos y el número de heridos supera el millar. Podríamos pensar que Israel ha decidido meterse de lleno en una guerra, pero los números cantan, y cuando unos poseen una maquinaria de muerte y dinero tan brutal... y otros piedras y suicidas... a mí me da que esto es, más bien, una masacre en toda regla.

Y no me caen bien los palestinos, vamos, que no soy tan idiota de pensar que son los buenos de la película: me indigna sobremanera eso usar a sus niños de escudos humanos para generar nuevos mártires, por ejemplo... pero es que, después de los tristemente famosos seis millones, algunos tendrían que haber aprendido de hacer las cosas de otro modo.

Total, la historia la escriben los vencedores y si, como en este caso, son dueños de los más grandes estudios cinematográficos... ¿qué podemos esperar que aprendan nuestros hijos?

Eso sí, la ONU de puta madre, como siempre.


Menudo montón de mierda.