martes, 31 de marzo de 2009

SIREN BLOOD CURSE


La última vez que coincidimos (creo que fue en la inauguración de la expo de Dora, la hermana de Bego), Dave me pidió que le recomendara alguna peli de terror. La semana próxima se quedaba de Rodríguez y tenía que aprovechar para ver cine chungo (como me pasa a mí, a su novia Marta no le gustan esas cosas, y tiene que aprovechar su ausencia para satisfacer vicios).

Bien. Pues no se me ocurrió nada que decirle. Le dije que lo último decente que había visto era La llave del mal, pero que si no quería perder el tiempo, echara un vistazo a cualquiera de las dos Funny games de Haneke. Supongo que si fuera un fanático del cine oriental se abriría un poco el abanico pero salvo Audition, Dark water y demás... En fin, que no sé qué se cuece por ahí (gracias a Dios).

El problema, además, es que ya no me dan miedo y, como no suelen ser grandes alardes de guión, me es imposible permanecer despierto.

Pero los videojuegos son otra cosa. Es verdad que, si apenas tengo tiempo para ver una peli, no quiero ni contarte lo difícil que es echar a rodar la play... pero bueno, tampoco es que me importe. Me gusta ver y probar juegos, estar al día y (tendré que reconocerlo) comprarlos y estrenarlos... pero enseguida me aburro de todo y me invade esa sensación, siempre tan terrible, de estar perdiendo el tiempo.

Monkey Island (página 55) es mi juego favorito, claro... pero recuerdo con nostalgia esas tardes, con mi amigo Aitor, pasándonos el Alone in the dark o Darkseed (no, éste no había cojones de pasárselo ni con la Micromanía), juegos que sentaron las bases del survival horror para que, diversos Resident Evil (o Project Zero, por ejemplo, que todavía tengo para la vieja xbox) nos quitaran el sueño.

Ya no quedan juegos como ésos. Y es que, a diferencia de las pelis, los juegos acojonan.

Y mucho me temo que la gente prefiere matar, conducir, tocar la guitarra o saltar de un sitio a otro... en lugar de pagar por que te los pongan de corbata, que es lo que hace el Siren Blood Curse, un juego que descargué el otro día, vía PSN, y que probablemente será el último (¿único?) exponente de survival horror para mi consola, ahora que matar zombies (o necromorfos) se ha vuelto un deporte... y no una constante e infructuosa huída hacia delante.

Y es que, una de las reglas básicas del terror extremo es: da igual lo que hagas, nunca podrás matarlo.

El juego no parece haber obtenido el favor de público y/o crítica. Pero bueno, yo es que creo que son idiotas (todos) y no se enteran de qué va la fiesta. Echa un vistazo a este capítulo escogido al azar y luego imagínate jugándolo, solo, a oscuras:

Si quieres verte todo el juego, lo tienes aquí, por cierto... que si buscas, ya sabes que puedes encontrar de todo.

¿Y
éste?

ACTUALIZACIÓN:

Descarga todos los vídeos del juego aquí (un zip de 710 mb).