jueves, 12 de marzo de 2009

Y YO QUÉ SÉ (I)


Un buen día, mi amigo Alex me llama por teléfono y me propone reunirnos con un periodista que quiere ofrecernos un trabajo. Resulta que, este tío, ha estado trabajándose al, por aquel entonces, alcalde de Santurce, para sacar un cómic que promocione el municipio. Él se encargaría de la logística, Alex del dibujo y yo, claro, del guión. En principio, nos da manga ancha para hacer lo que nos dé la gana. Alex y yo nos planteamos pedirle un kilo (de las antiguas pesetas) cada uno y Carlos, creo que así se llama(ba), otro. El cómic se repartiría por bibliotecas, ikastolas y demás y, si la cosa salía bien, no se descartaba probar con más ayuntamientos.

Hasta ahí todo bien. Alex propone hacer un tomo europeo (48-65 pags.), a color, y el periodista deja claro que han de cumplirse dos condiciones: que sea para todos los públicos y que, de algún modo, sirva de excusa para fomentar el turismo o lo que fuera.

Yo le doy un par de vueltas al asunto y me doy cuenta de que es un curro muy goloso, siempre y cuando huyamos de lo que, tradicionalmente, conocemos como tebeos institucionales, que son una mierda. Les comento que, si quieres promocionar un lugar, tienes que hacerlo con clase, como en Amélie, cuya historia te gustará más o menos, pero hace que un montón de gente visite la puta cafetería cada año. Propongo situar la acción en Santurce, sí, y visitar sus lugares más emblemáticos... pero siempre al servicio de una historia interesante. Por otro lado, los cuentos descafeinados no me van... y los niños de hoy en día no son gilipollas; han visto más tetas y sangre que tú y que yo, y no se van a tragar cualquier historia-coñazo. Intento colar una aventura al estilo Los Goonies, con algo de fantasmas y un poco de amor... y les parece bien.

Y punto.

Pasa el tiempo y yo me lío con otras historias; Alex sigue a lo suyo y no volvemos a saber nada de Carlos (¡!).

Decidimos, Alex y yo, hacerlo de todos modos. Quiere que le escriba algo para ilustrar, y tratar de colocárselo a alguna editorial, española o francesa, nos da igual.

Pasa más tiempo y consigo esbozar las líneas maestras de la historia. Como sólo he estado en Santurce de fiesta, y no tengo ni puta idea de nada, le digo que situaré la historia donde me apetezca. Le parece bien. Le digo también que necesito más páginas... Unas doscientas, en blanco y negro. También le parece bien.

En verano, me largo a Benicarló, solo, y en quince días escribo la mitad, del tirón, soplando birras y tomando el sol, como un guionista de Hollywood. Luego llega agosto y me emborracho a diario sin abrir el portátil. En septiembre escribo el resto, también del tirón.

Se lo paso a Alex, comenta que habría que pulir alguna cosa, pero le gusta. Dibuja un par de páginas de la primera secuencia, se lo lleva a Angoulême y, según parece, la cosa no va del todo mal. A la gente le gusta, pero... como siempre, todo es complicado.

Al cabo de un tiempo, me dice que tiene mucho curro y que, sintiéndolo mucho, no va a poder hacerlo, porque se paga muy poco y le llevaría demasiado tiempo. Yo, como ando liadísimo, no le doy mucha importancia al asunto y le digo que le pasaré el guión a Gorka, si le parece bien, que anda buscando una historia.

Todos contentos.

Una semana después, Alex me llama para decirme que, tiempo atrás, le pasó el guión a Fernando, editor de Astiberri, y que le ha gustado; que está interesado en el asunto. Nos reunimos y Fernando me pregunta si tengo dibujante; le digo que sí, que Gorka. Me dice que bien; que si falla, él buscará a otro. Le digo que soy un poco raro y prefiero trabajar con alguien que conozca. Me dice que todo bien.

Pasa el tiempo, Gorka anda muy liado y, tras esbozar algún personaje y currarse las seis primeras páginas, deja el proyecto aparcado.

Y yo hago lo mismo.

El tiempo sigue pasando; se estrena La Crisis, trabajo por encargo, abandono algún curro, me meto en varios proyectos... y un buen día comento a Kepa (quien prácticamente ha terminado de dibujar(me) otra historia que escribo con Oscar) que me gustaría que echara un vistazo al guión en cuestión. Se lo lee y me dice, vía sms, que le ha gustado mucho, que le han entrado ganas de ponerse a dibujar. Me emociono y le digo que lo hable con Gorka (que curran juntos, por cierto). Pero no lo habla. O sí, no sé. Imprimo la historia, me la leo y me mosqueo, porque veo que está de puta madre... Veo que Gorka no la va a dibujar en la vida. Y veo que Kepa no tiene ninguna intención de meterse en problemas...

Pasa el tiempo.

Algunos colegas preparan dossieres para presentarlos a subvención. Galder me dice que prepare cualquier cosa, que igual suena la flauta. Le digo que paso, que estoy hasta los huevos de esa mierda. Me contesta que sólo tengo que preparar un tratamiento, que coja cualquier historia que tenga por ahí, le dé formato y a ver qué pasa. Le paso el guión a ver si lo ve presentable.

Escribo a Fernando y le digo que me busque algún dibujante para la historia.

Al de una semana Galder me llama y me dice que está de puta madre. Me siento bien. Le paso el guión a Piko. Me llama y me dice que está de puta madre. Me emociono, toco la historia, ajustándola a lo exigido en las bases y la presento.

Fernando me dice que no encuentra dibujante, que pese a la crisis (económica, no carnívora) todo el mundo está hasta arriba de curro y no ha podido siquiera enseñárselo a nadie (a nadie decente, imagino que quiere decir).

No me dan la subvención.

Pasa el tiempo. Olga me dice que no sé dónde (en Vitoria, quizá) puedo presentarla de nuevo, para pedir una ayuda de no sé qué... Como ya lo tengo todo hecho, decido hacerlo.

Hasta la semana pasada. Que me doy cuenta de que todo es una mierda, que las subvenciones son una hijaputez; que no quiero que nadie me dé una puta ayuda. La historia es buena, pienso, un editor quiso publicarla sin ver un puto monigote... ¿Cómo cojones van a subvencionar esto, pienso, si no habla de dramas sociales o las mierdas de siempre?, ¿cómo hostias van votar por este proyecto unos tíos que escriben un guano que no interesa a nadie?

Tras leer y releer Freaks in love y Malas tierras, pienso incluso en pedirle a Fernando que me ponga en contacto con Sergio Córdoba, para ver qué le parece, pero tengo muchas cosas en la cabeza y decido olvidarme de todo... Me digo, qué coño, vamos a ponerlo en Internet, a disposición de quien se pase por aquí, que lo plagien, que me la sopla.

Y ya está.

He aquí la historia original (sin revisar desde hace más de tres años, salvo alguna corrección ortográfica o gramatical que he cazado al pasarlo de doc a pdf), en formato tradicional, sin tecnicismos ni notas.

¿Y de qué va? Pueees... Tal y como escribí cuando Alex se llevó el proyecto a Francia:


Unos compañeros de instituto deciden hacer espiritismo, una tarde, después de clase, y terminan siendo víctimas de una maldición que les obligará a buscar el sentido de su vida.

Aristóteles, nuestro protagonista, es un quinceañero aburguesado que, repentinamente, se ve inmerso en un maremoto de cambios que no le gustan nada: saca malas notas por primera vez en su vida, sus padres no le entienden, sólo piensa en acostarse con todas las chicas que conoce... y una vieja, muerta hace veinte años, amenaza con matar a él y a todos sus amigos si no descubren que es lo que quieren “de corazón”.

A partir de ese momento, los acontecimientos se precipitan: un curso que termina, objetos que desaparecen, pesadillas, gente extraña que acecha en las esquinas y un accidente fatal... demasiado sosprechoso.

Aristóteles decidirá esfumarse una temporada, marchándose, solo, al pueblo donde veranea, para escapar de los problemas y tratar de relajarse. Y está a punto de conseguirlo... pero, por muy lejos que nos vayamos, los problemas terminan por encontrarnos y, la que puede ser una noche llena de romanticismo, terminará por convertirse en un auténtico infierno... ¿Qué ocurre cuando eso que deseas de verdad se te niega de raíz?

Entonces sólo queda contarlo.

En principio, ésta iba a ser una historia de ésas que no vuelves a tocar; quería que quedara como quedase conforme la iba escribiendo, sin correcciones. Me gustaba la idea de ver, años después, qué tenía en la cabeza, sin andar dándole vueltas solapando una versión sobre otra. Pero justo nada más terminarla, retiré casi todas las referencias a cine y música e hice que, de algún modo, todo estuviese dedicado a la literatura (y el cómic), relacionado con ello. Pensé que tenía personajes para rato e incluso escribí una posible continuación (un par de páginas), con Aris en la universidad, saliendo con la chica equivocada, recuperando todos los personajes (todos, sí) y con una secta satánica como catalizador de la historia... Una historia dedicada al cine. La última, me dije, para el tema de la música (pues su hermano, el de Aris, tocaba el piano).

Y es que es ésta una historia sobre historias, en la que aparece incluso un listado de libros (que me gustaría haber podido leer con quince años), que pervierte todas las reglas que me iba aprendiendo: en lugar de una chica, o dos, meto tres; me cargo par de momentos fuertes para romper el ritmo; meto secuencias que no vienen a cuento cuando menos vienen a cuento; empiezo por donde me interesa; meto dos grupos de amigos en lugar de uno y... Todo eso se me pasaba por la cabeza conforme iba haciéndoselas pasar putas a Aris... Joder, si hasta el nombre del prota era absurdo... ¿y el título? Mira que me han dicho que lo cambie...

Pero me da igual, la historia funciona. Además, está escrita en plan fresquito (no es necesario leerse los textos anexos donde se describen personajes o lugares) y se lee en dos patadas.

Si te parece que Aris es un poco pedante... Así son las cosas, piensa que ésta es la primera parte de una trilogía en la que este chico debería evolucionar, al menos un poco... y piensa cómo eras tú con quince años, cuando la hipoteca, el curro y demás historias sólo eran conceptos de/para imbéciles con los que no podías entenderte. Recuerda cómo eran las cosas cuando, pese a tener de todo, siempre faltaba algo...

Para terminar: no es una obra autobiográfica, aunque se apoye en varios hechos verídicos, éstos no me han pasado todos a mí... Aris no es, necesariamente, mi alter ego... al menos, no más que el resto de personajes, cuyos deseos y necesidades conforman, creo, un pedazo del espectro adolescente (masculino, me temo) tal y como lo recuerdo. Pero todo esto son chorradas; no hay mensaje, no hay mucho que contar... Con casi treinta añós, traté de escribir un tebeo que me hubiera gustado leer a los quince. No obstante, si terminas leyendo esto, eres amigo mío, y te reconoces en la historia... lo siento, soy así de cabrón.

Queda inaugurada la sección de textos. Iremos metiendo más basura:


Y yo qué sé en PDF (160 pags, por cierto) <-- eliminado

Personajes por Alex 1

Personajes por Alex 2

Personajes por Alex 3

Dos primeras páginas de Alex

Personajes por Gorka

Seis primeras páginas de Gorka

Bocetos de Gorka para esas seis primeras páginas