jueves, 30 de abril de 2009

SEX IS MONEY


Durante mucho tiempo, [...] los libertarios sexuales pensaron que la represión sexual monogámica era necesaria para la supervivencia del capitalismo, y ahora sabemos que el capitalismo no sólo puede tolerar sino hasta fomentar y explotar formas de sexualidad “perversa”, por no hablar del abandono promiscuo a los placeres sexuales. La conclusión que puede extraerse no es, sin embargo, que el capitalismo tiene una capacidad ilimitada para integrar, y en consecuencia suprimir, el filo subversivo de todas las demandas particulares, sino que el problema de la temporalidad concreta, de “aprovechar el momento”, reviste en este punto una importancia crucial. Cada demanda particular posee, en un cierto momento, un poder detonador global. Si insistimos en ella incondicionalmente, el sistema estallará; pero si, por el contrario, esperamos demasiado, el cortocircuito metafórico entre esa demanda global y el derrumbe global se disuelve, y el sistema puede, con una burlona satisfacción hipócrita, permitirse el gesto de decir: "¿Eso es lo que querías? Pues ya lo tienes", sin que suceda realmente nada radical.

Slavoj Žižek en ¿Quién dijo Totalitarismo? (Pre-Textos)