viernes, 24 de abril de 2009

TEST DE ALCOHOLEMIA


Dejando a la parienta con las uvas, Don Jacinto sale el día 1 de enero a tomar un par de copas a la taberna de Don Mauro, amigo y confidente, para celebrar la nochevieja. Por supuesto, esas dos copas pronto se convierten en cuatro... ocho... cuarenta y nueve...
A mediados de abril, dejando a Don Mauro en otra provincia, probablemente muerto, Don Jacinto vuelve a casa, conduciendo un coche robado.

Unos policías municipales intuyen, tras llevarse Don Jacinto por delante un par de contenedores de basuras y varias farolas, que el conductor del vehículo podría estar ebrio. Lo mandan parar.

Don Jacinto obedece. Se da cuenta de que está sólo a dos manzanas de su casa. Si no hace nada raro es posible que lo dejen en paz. Asume la multa y la pérdida del carné de por vida... pero, agotado como está, sólo quiere irse a dormir la terrible borrachera y, quizá, masturbarse durante un rato.

Baja del vehículo, mostrando una seguridad pasmosa; se apoya con estilo, saluda, da conversación... pero sabe que el hedor a napalm que sale de su boca no va a engañar a nadie. De hecho, el otro agente sonríe mientras lo graba todo con su móvil. Mierda, suspira.


No pasa nada, piensa, si no la cago como Amancio todo saldrá bien:

El vídeo me lo ha mandado Igor.