miércoles, 8 de abril de 2009

VÁMONOS A BUSCAR A DIOS


Yo aún no había nacido cuando la NASA y la universidad de Stanford hablaron con el físico Gerard O´Neill para imaginar posibles emplazamientos orbitales habitados. Aquí y aquí puedes ver qué se les ocurrió: unos enormes tubos rodantes, con aire, nubes y lagos en su interior, disfrutando de una gravedad artificial generada por la fuerza centrífuga. De esta manera, generaciones de colonos podrían viajar por el espacio: compras el billete, embarcas... y a tus tataranietos los entierran en no sé qué puto planetaa tomar por el culo de aquí. Todo llegará.

Arthur C. Clarke (el de 2001, sí) ya había propuesto algo similar en su novela Cita con Rama. Bueno, pues aquí tienes una recreación libre, en 3D, que realizó un tal Eric Bruneton:



I M A G E U P D A T E