lunes, 1 de junio de 2009

LAS PUTAS LLAVES


Llevo toda la mañana de recados con mi hermano. Hace un calor de muerte. Pasamos por el Max Center, que tenemos que comprar agua, pan, etcétera. Antes de entrar al hipermercado, Haritz dice que tiene que hacer copia de la llave del apartado de correos. Yo caigo en que mis viejos no tienen aún copia de las nuestras de casa y, ojo, eso es importante. Vamos al puesto, dejamos las llaves y el tipo, muy simpatico, nos dice que diez minutos. Perfecto. Compramos, hacemos cola y una chica nos dice que nos colemos, que sólo llevamos cuatro cosas. Qué maja; una vieja por los cojones nos iba a dejar pasar; menudas son las putas viejas. Volvemos al puesto de las llaves, que por cierto (leo en la factura) se llama Minit Spain (una franquicia, con sede en Barcelona), y el tío nos da las copias. Y aquí viene lo bueno: "¿Queréis un anilla para las llaves?". Le contesto que sí, pagamos y nos largamos. Me siento ante el ordenador, llamo a Eguz, a ver qué tal Lide, contesto a Galder por el messenger y me dice Haritz que hay que se hijo de puta para cobrarnos 3,15 euros por la puta anillita de los huevos (treinta y pico en total). Yo alucino, pillo el tiquet y compruebo que, efectivamente, el muy cabrón nos la ha colado. Porque son más de quinientas pelas, porque se supone que nos la estaba regalando. Y porque estamos hablando de esta puta mierda:


Así que, recuerda, no vayas a ese puto sitio. Me dicen, además, que es cuatro veces más caro que cualquier ferretero. Que no se te olvide: Minit, vaya panda.

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