jueves, 12 de noviembre de 2009

LOS CINCUENTA


Si hoy vas al valle [en Los Ángeles], verás coches de los cincuenta; si enciendes la radio, una emisora es de country´n´western, otra es completamente moderna y otra es de “clásicos dorados”. Elvis Presley, ya sabes, acaba de triunfar. No importa la música que se hubiera llevado antes, el rock´n´roll nació aquí. Los cincuenta siguen aquí. Están por todas partes. Nunca se han ido. Fue una década fantástica en muchos sentidos. Los coches los hacían quienes tenían que hacerlos. Los diseñadores se lucían de verdad con las aletas y los cromados y esas cosas alucinantes. Los caballos de vapor eran un asunto importante y los chavales conocían todos los modelos y esperaban que salieran los modelos del año siguiente. Se sabían todos los detalles de los coches y cosas así. Eran como esculturas en movimiento, ya sabes. Ahora, como tienen ordenadores para diseñarlos aerodinámicamente, cortan mejor el aire y consiguen mejor rendimiento y no se te levanta la trasera cuando te pones a ciento cincuenta kilómetros por hora. Los coches viejos aguantarían un accidente, pero la gente de dentro acabaría más o menos ¡mutilada! Pero para mí, la emoción se ha acabado. ¡B. B. King podría haber cantado sobre la mierda que conducimos ahora! Así que había algo en el ambiente que ya no está en absoluto. Era una sensación tan genial, y no sólo porque yo fuera entonces un chaval. Era una época realmente de esperanza y las cosas iban para arriba en vez de para abajo. Tenías la sensación de que podías hacer algo. El futuro era brillante. No teníamos ni idea de que estábamos sentando el terreno para un futuro desastroso. Todos los problemas estaban allí, pero de alguna manera estaban cubiertos de un barniz brillante. Y luego el barniz se rompió, o se pudrió y todo empezó a rezumar. [...] La polución ya había empezado. Aparecieron los plásticos, estudios raros de productos químicos y polímeros y un montón de experimentos médicos, la bomba atómica y, bueno, un montón de pruebas. Era como si el mundo fuera lo bastante grande para tirar un poco de basura sin que importara demasiado, ¿no? Sólo que se les fue de las manos.

David Lynch por David Lynch, por Chris Rodley (Alba).

3 comentarios:

Alone dijo...

Menuda puta mierda.
Coches aerodinamicos...
La polución había empezado...
polímeros...
Apoya al polaco y a callar.

Anónimo dijo...

¿qué polaco? ¿el papa?

Alone dijo...

Del único polaco que se habla...