miércoles, 24 de marzo de 2010

LOS MÁS GRANDES


Al sur de Rusia, dicen, el típico invitado gracioso que hay en todas las bodas, sacó un arma durante el banquete para proponer un juego estupendo y muy sencillo: tanto, que él mismo hace una demostración fabulosa y, colocándose la pistola en la sien, dispara satisfecho.

¿Algún voluntario? Por supuesto, porque además de invitados graciosos, suele asistir un puñado de idiotas, siempre dispuestos a beber, reír y volarse la cabeza:

Un par de cosas: las bala era de goma, y no mató al zanguango. Eso sí, a día de hoy está gravísimo y, si sale de ésta, nadie sabe en qué condiciones lo hará. El dueño del arma, detenido ipso facto, ha declarado que sólo pretendía ser el puto amo de la juerga, que juraría haber descargado el cacharro y que le sirvan otra, por favor.

Otra cosa, siempre he creído que, para jugar a la ruleta rusa... la pistola tenía que ser de ésas de tambor, ¿no?

En fin, descarga el vídeo aquí.



I M A G E U P D A T E

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