jueves, 1 de abril de 2010

MAD MEN


Anoche nos terminamos la primera temporada. Hoy empezaremos con la segunda, a ver qué pasa...

Pero este post viene a cuento de este otro que me ha comentado Alex esta tarde, que ha venido a devolverme unos tebeos:


REVELACIONES

Muchos conocéis ya "Mad Men". Y si no lo hacéis, no sé a qué estáis esperando. Es uno de los grandes descubrimientos de la ficción televisiva de los últimos años, una producción diferente, sutil, contenida, alejada de fórmulas y esquemas preconcebidos. No te da lo que quieres y, sin embargo, cada vez quieres más y más.

Hay a quien le parece fría y aburrida y, evidentemente, no es "Lost". Pero ha sabido recrear un ambiente y unos personajes reales, complejos, a veces impredecibles, tristes y profundamente divertidos al mismo tiempo. "Mad men" es una serie literaria, en el mejor sentido del término. Y mucho más cinematográfica que televisiva. Su calidad tiene que ver con lo que no cuenta, con sus elipsis, y con los mecanismos narrativos que emplea para mostrarnos las cosas sin explicárnoslas.

La escena que les muestro a continuación forma parte del cuarto capítulo de la tercera temporada. Si no han visto nada de la serie, les avanzo el peligroso Spoiler, aunque se trate de una secuencia bastante separada de las líneas narrativas principales. En ella, vemos a un matrimonio que atraviesa una crisis de pareja. La mujer no sabe qué pasa, pero su marido, Salvatore Romano, hace tiempo que rehuye el sexo con ella. Al final de la escena, ella descubre por qué...

Bien, ¿ya la han visto? Espero que coincidan conmigo en que se trata de un gran momento. Y además muy interesante por diversos motivos:

- La sencillez: es una escena con una estructura narrativa muy básica, pero magníficamente planteada. Ella intenta seducirle / él la rechaza / ella se lamenta, cree que hay un problema / él lo niega y achaca su falta de apetito sexual a los problemas laborales del curro / eso nos lleva a su actual encargo, el vídeo publicitario / él hace una pequeña representación del vídeo, y ella comprende definitivamente lo que sucede...

- La sutileza: no vemos a una mujer descubriendo a su marido en la cama con otro hombre. No asistimos a una discusión acalorada sobre tendencias sexuales. Nadie pronuncia la palabra "maricón", ni se echa a llorar ni verbaliza sus sentimientos. La revelación para el personaje femenino llega gracias a un recurso sencillo, aparentemente inocuo, pero demoledor.

- La interpretación. El secreto aquí está en la contención. El actor que interpreta al marido se mantiene sobrio en su interpretación, hasta que llega el momento de representar el anuncio publicitario y "se suelta la melena". Pero no cae en el histrionismo ni se comporta como una maricona loca. Todo es real y comedido, en su justa medida. El personaje se relaja por un momento y deja escapar un poco de pluma, y eso es suficiente.

Se podría dar por sentada una interpretación así de uno de los protagonistas de la serie, pero es que la mujer es un personaje secundario que apenas aparece en media docena de escenas a lo largo de todas las temporadas, y es también una actriz maravillosa. Sólo con una sonrisa congelada (apoyada por ese certero plano cerrado), sabemos qué es lo que pasa por su cabeza. Lo que hace es una de las cosas más complicadas para un actor: mostrar lo suficiente como para que el espectador comprenda, pero no pasarse para que resulte creíble que el marido no se dé cuenta de lo que ella ha descubierto...

- Lo innecesario. Esta escena forma parte de una trama autoconclusiva que en el capítulo tiene apenas cuatro pulsos (que tiene que ver con la nueva función de Salvatore como director) y que a su vez está incluida en una trama horizontal que se desarrolla a lo largo de ciertos capítulos de la temporada, que muestra el proceso de reconocimiento y asunción de Salvatore de su condición sexual.

El avance de esta escena es claro: la mujer entiende finalmente que su marido es homosexual. Sin embargo, este giro no afecta ni modifica ni la trama autoconclusiva ni la trama horizontal. Si elimináramos esta escena seguiríamos entendiéndolo todo, no es una escena necesaria en el sentido estricto de la narración de acontecimientos. Y, sin embargo, ahí está. Puede que no sea imprescindible, pero es relevante, es aclaradora, nos aporta nueva información sobre el duro proceso de asimilación que sufre Salvatore y sobre el contexto social en el que se desarrolla.

Los libros de guión nos dicen siempre que si eliminando una escena de un guión no pasa nada, es que esa escena es prescindible. Y, si embargo, estos señores que hacen "Mad men" no la quitan, porque saben que su importancia se desprende de una visión global del universo y el personaje que están construyendo. Y quizá por eso, entre tantas otras cosas, es una serie que pasará a la historia.

Por Natxo López, en El guionista hastiado

Puedes descargar el vídeo de Salvatore aquí.

Y de postre, esta curiosidad, que puedes descargar aquí (haz click y se abrirá ventana, que Youtube no permite su inserción):

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