miércoles, 1 de septiembre de 2010

NICK COREY


__Se sentó al pie de un árbol, las piernas demasiado temblorosas para sostenerle. Yo me guarecí a unos metros de él y abrí la recámara de la escopeta. Parecía limpia, lo suficientemente limpia para funcionar. Soplé un par de veces para asegurarme y entonces la cargué con los cartuchos que había cogido de los bolsillos de Tom.
__Tío John me observaba, y en sus ojos se reflejaban todas las súplicas y plegarias del mundo. Cerré la recámara, apunté y él se puso a llorar otra vez. Arrugué el ceño un tanto irritado.
__-Bueno, ¿por qué te pones así ahora? –dije-. Sabías que no iba a tener más remedio que hacerlo cuando esto acabase.
__-No, señó, yo le creí a usté, señó Nick. Usté es distinto de los demás blancos. Yo creí todo lo que usté me dijo.
__-Bueno, pues el caso es que creo que mientes, tío John –dije- y me duele oírte. Porque en la Biblia se dice que mentir es un pecado.
__-También es un pecao matar a la gente, señó Nick. Un pecao peor que mentir. Y usté... usté...
__-Te voy a decir una cosa, tío John. Te voy a decir una cosa y espero que te tranquilice. Todos los hombres matan lo que aman.
__-Usté... usté no me ama, señó Nick...
__Le dije que decía la puta verdad, toda la verdad. Yo sólo me amaba a mí mismo y estaba dispuesto a hacer lo que fuera. Y que tenía que seguir mintiendo, valiéndome de chanchullos, bebiendo whisky, jodiendo con tías y yendo a la iglesia los domingos con las demás personas respetables.
__-Y aún te diré algo más –añadí-. Algo más sensato que todas las tonterías que he leído. Es mejor el ciego, tío John, es mejor el ciego que se mea por la ventana que el listillo que lo engaña para que lo haga. ¿Sabes quién es el listillo, tío John? Bueno, pues se parece a mucha gente, se parece a todos, a todos los hijos de puta que se vuelven cuando cae una moneda al suelo, a todos los cabrones que van con sus huevos por delante con un dedo en el culo y otro en la boca creyendo que no les pasará nada, a todos los chuloputas que piensan que la orina se les volverá limonada, a todas las almas cándidas hechas al parecer a imagen y semejanza de Dios y a quienes lamentaría profundamente encontrarme en una noche oscura. Incluso a ti, particularmente a ti, tío John; a la gente que se queda oliendo la mierda con la boca abierta y hace como que se sorprende cuando uno le mete en ella una boñiga. Sí, no puedes ser menos de lo que eres, apenas un pobre y viejo negro. Porque esto es lo que dices tú, tío John. Pero ¿sabes lo que yo digo? Yo digo que te den por el culo. Que no tienes más remedio que ser lo que eres y que yo no puedo evitar ser lo que soy; y sabes jodidamente bien lo que soy y lo que tiene que ocurrir. Sabes rematadamente bien no tienes amigos blancos. Debes saber condenadamente bien que no vas a tener ninguno porque apestas, tío John, y porque vas por el mundo pidiendo que te jodan bien jodido. ¿Cómo se puede tener un amigo así?
__Le vacié los dos cañones de la escopeta.
__Casi quedó partido en dos.


Así termina el decimocuarto capítulo de 1280 Almas, la estupenda novela (Editorial Diagonal, por ejemplo) escrita por Jim Thompson en 1964, que puedes ventilarte en una tarde.


R E C U E R D A

Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, principalmente por hombres de los que nunca hemos oido hablar.
Edward Bernays

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy... eeeeur...

¿bruto?

egoitzmoreno.com dijo...

Mmmm... En realidad, quizá sea ésa la parte más "bruta", sí... pero el libro tiene, en general, un tono que raya lo hilarante.

O será que me lo parece a mí, no sé.

hijoeputa dijo...

Pero eres un hijodeputa, ¿Como se te ocurre contar el final?

egoitzmoreno.com dijo...

JAJAJAJA

No es el final, hombre, el libro tiene veinticuatro capítulos.

aunque, sí, supongo que es el equivalente literario a un "spoiler"... pero en mi defensa diré que, conociendo al personaje, y tal y como él mismo le dice al pobre negro, "estaba cantado".

un saludo,

e.