viernes, 10 de septiembre de 2010

PERROS MUERTOS


Capítulo de Trainspotting, la novela de Irvine Welsh, que me lleva a pensar lo bien que me llevaría con Sick Boy:

__Ah... el enemigo eshtá a la vishta, como habría dicho el viejo Bond, y además vaya pinta que presenta el capullo. Corte de pelo skinhead, chaqueta bomber verde, Doctor Martens de nueve pulgadas. Un tontolnabo estereotípico; y ahí está el guau-guau remoloneando lealmente por detrás. Pit Bull, shit bull, bullshit terrier... un puto juego de mandíbulas a cuatro patas. Ay, está meando al lado de un árbol. Aquí chico, aquí chico.
__El deporte de vivir con vistas a un parque. Fijo la bestia en mi mira telescópica; podría ser sólo mi imaginación, pero parece estar un pelín torcida estos días, inclinada hacia la derecha. Con todo, Simon es lo bastante buen tirador para compensar esta disfunción de su fiel tecnología, este viejo rifle de aire comprimido del calibre 22. Me desplazo hasta el skinhead, tomando su cara por diana. A continuación me desplazo arriba y abajo por su cuerpo, arriba y abajo, arriba y abajo... tómatelo con calma, nena... toma una vez más... nadie le ha dedicado jamás a este hijo de puta tanta atención, tanto cuidado, tanto... sí, amor, en su vida. Es una gran sensación, saber que tienes el poder de infligir tanto dolor desde tu propio cuarto de estar. Llámeme el asheshino invishible, sheñorita Moneypenny.
__Es Pit Bull detrás de quien voy, sin embargo; quiero lograr que se vuelva contra su amo, que cercene la enternecedora relación hombre-bestia junto con los testículos de su dueño. Espero que el shit-bull tenga más cojones que ese estúpido Rottweiler al que le disparé el otro día. Le pegué un tiro al enorme cabrón en un lado de la cara, y ¿acaso se volvió el lamentable hijoputa contra su miserable amo del acetato? Ni de puñetera casualidad, como dirían Vera e Ivy de Coronation Street. El cabrón no hizo más que ponerse a lloriquear.
__Me llaman Sick Boy, el azote del barriobajero, el aniquilador de cerebros desahuciados. Ésta es para ti, Fido, o Rocky, o Rambo o Tyson o lo que sea que tu amo sesomierda y medio-memo te haya apodado. Ésta es por todos los críos que has masacrado, por las caras que has desfigurado y por la mierda que has depositado en nuestras calles. Ante todo, no obstante, es por la mierda que has dejado en los parques, mierda que siempre consigue llegar hasta el cuerpo de Simone cada vez que efectúa un tackle deslizante en su papel de mediocampista para el Abbeyhill Athletic en la Liga Dominical de Aficionados de Lothian.
__Ahora están el uno junto al otro, hombre y bestia. Aprieto el gatillo y doy un paso hacia atrás.
¡De puta madre! El perro aúlla y se lanza sobre el skinhead, haciendo presa con sus mandíbulas en el brazo del capullo. Buen dishparo, Shimon. Muchas grashias, Sean.
__«¡SHANE! ¡SHANE! ¡SO CABRÓN! ¡TE MATARÉ, CABRÓN! ¡SHAAYYNNE!», grita el chico, pateando al perro a la vez, pero sus amenazas son inútiles contra ese monstruo. Le ha cogido como en una mordaza, y esos bichos no sueltan; el único atractivo de tenerlos como julandrones de compañía es su ferocidad. El chaval se está volviendo majara de verdad, primero luchando, luego intentando estarse quieto, porque luchar duele demasiado; alternativamente amenazando y suplicándole a esa jodida máquina de matar sin piedad. Un viejo capullo se acerca para intentar ayudar, pero retrocede cuando el perro gira la vista y gruñe por la nariz, como si quisiera decir: Tú eres el siguiente, capullo.
__Bajo la escalera a toda velocidad, bate de béisbol de aluminio en mano. Esto es lo que he estado esperando, esto es el quid de la cuestión. El hombre cazador. Mi boca está seca de anticipación; Sick Boy está de safari. Un pequeño problema para que tú lo arreglesh, Shimon. Creo que podré resolverlo, Sean.
__«¡AYÚDENME! ¡AYÚDENME!», chilla el skinhead. Es más joven de lo que pensaba.
__«Tranquilo, colega. Mantén la cabeza fría», le digo. Nada hay que temer, Simon está aquí.
__Me acerco sigilosamente detrás del perro; no quiero que el joputa rompa su presa y venga por mí, incluso aunque haya muy pocas probabilidades de que ocurra. La sangre se escurre por el brazo del tío y la boca del perro, empapando los laterales de la chaqueta del chico. El tío piensa que voy a machacarle la cabeza al perro con el bate, pero eso sería como mandar a Renton o Spud a satisfacer sexualmente a Laura McEwan.
__En vez de eso, levanto con suavidad el collar del perro y meto el mango del bate por debajo. Giro y giro... Twist and shout... El cabrón sigue sin soltar. El skinhead está cayendo de rodillas, casi a punto de desmayarse de dolor. Yo sigo girando, y noto cómo los gruesos músculos del cuello del perro empiezan a ceder, a relajarse. Yo sigo girando. Let's twist again, like we did last suhmah.
__El perro deja escapar una serie de espantosos jadeos por la nariz y sus mandíbulas embozadas, mientras yo estrangulo al cabrón hasta que muere. Incluso en sus espasmos de muerte, y después, cuando está más quieto que un saco de patatas, mantiene su presa. Yo le saco el bate del collar, para ayudarme a hacer palanca y poder separarle las mandíbulas, liberando el brazo del chaval. Para entonces ha llegado la policía, y yo he envuelto el brazo del chico con lo que queda de su chaqueta.
__El skinhead canta mis alabanzas a la policía y el conductor de la ambulancia. Está muy molesto con Shane, aún no puede comprender qué es lo que ha convertido a ese amante animal de compañía que «sería incapaz de matar una mosca» —el capullo no dudó en decirlo, soltó ese horrible cliché—en un monstruo enloquecido. Eshtas beshtias pueden revolvershe en cualquier momento.
__Mientras le guían hasta la ambulancia, el poli joven sacude la cabeza. «La gente es estúpida que te cagas. Esos bichos no son más que unos asesinos. Es un gran puntazo para el ego de estos memos descerebraos el ser sus dueños, pero siempre se vuelven locos antes o después.»
__El policía más viejo se muestra suavemente inquisitivo respecto a mi necesidad de tener un bate de béisbol, y yo le digo que es para seguridad doméstica, pues ha habido muchos allanamientos en la zona. No es que Simon, le explico, se tomaría jamás la justicia por su mano, pero bueno, le da a uno una cierta tranquilidad de espíritu. Me pregunto si alguien a este lado del Atlántico ha comprado alguna vez un bate de béisbol con la idea de jugar al béisbol.
__«Eso puedo entenderlo», dice el viejo poli. Apuesto a que sí, capullo cortito. Losh agentesh de la ley shon másh bien memosh, ¿eh, Sean? No reshultan particularmente impreshionantesh, Shimon.
__Los tíos me dicen que soy un tipo valiente y que me recomendarán para una condecoración. Muchash grashias, agente, pero en realidad no ha shido nada.
__Sick Boy se va a casa de Marianne esta noche para un poco de diversión enfermiza. El estilo perrito tiene que estar en el menú, aunque sólo fuera como tributo a Shane.
__Estoy más colgado que una cometa y más salido que un rebaño de ciervos. Ha sido un día hermoso que te cagas.


Descarga el vídeo aquí.

2 comentarios:

hijoeputa dijo...

A mi me cae mejor Renton, es un topicazo, lo sé, pero que se le va a hacer. En ciertas cosas soy muy típico. Por ejemplo mi peli favorita de Tarantino es Pulp Fiction.

Anónimo dijo...

"mi peli favorita de tarantino es pulp fiction".

típico.