miércoles, 6 de octubre de 2010

PÁNICO


Pensaste que sería un buen lugar para cambiar de aires y hacer una buena suma. Y lo es. Llevas cuatro años en Chile y te han ascendido dos veces. Has ganado más dinero en un mes que en toda tu vida.

Deberías ser feliz.

Pero no es fácil tener tanto dinero ahí, en Sudamérica. Y eres bueno, se te da bien lo que haces. Eso no lo olvides. Estás agotado pero piensa que en Venezuela o Colombia la situación es todavía peor... Allí la vida de un empresario español vale menos que nada.

Los secuestran a diario, matan a sus hijos, entran en sus casas. Un amigo del tío de compras encontró la cabeza de su hijo en el jardín. Por no pagar cinco mil dólares.

Cinco mil putos dólares. ¿Cómo te recuperas de algo así?

No te quejes.

Ya estás llegando. Puedes abrir la ventanilla. Hasta el aire huele diferente.

¿Recuerdas cuando vivías con Vanessa, en Madrid? Tuviste que dejar la cocaína. Por la paranoia, ¿verdad? Creías que te seguían, que alguien te esperaba en el ascensor, al salir del garaje... Era jodido vivir así, ¿eh?

Y ahora, cruzas el charco, te instalas, triunfas... Y vuelve el acojone. Llevas un lustro sin meterte nada. Pero todo te da miedo.

Es la zona, estas casas altas, con sus cámaras rotas, sus guardias dormidos... o compinchados, siempre hablando por el móvil, chivándose de cuándo llegan los vecinos o si han comprado coche nuevo. Gente armada, esas miradas, ese odio por ser tan blanco.

Dios Santo, has cambiado tres veces de cerradura. Tienes que dejarlo. Aunque sea por un tiempo. Sí, es verdad, todo el tema de la fusión te está jodiendo la puta cabeza. Pues déjalo. Haz las maletas, visita a la familia. Que les den por el puto culo.

Te vas a matar. Tómate las pulsaciones. Joder. En serio, cuando termine la operación, pide una semana. O dos. Unas putas, whisky. Vete a Nueva York. A Canada. Allí no tienen armas. No te conocen, nadie quiere tu dinero, estarás seguro.

Bueno. Siempre la misma historia.

Aparca.

No salgas, espera.

Un coche. Es Sarita, la zorra. No es una amenaza. Una puta vieja, no me extraña que viva tan tranquila, meneando el culo como una zorra. Ojalá te follarán, ¿eh ? Cuatro sicarios hasta arriba de pegamento, frigida de mierda, desaparece de mi vista.

Vete a tu puta casa.

Ahora.

Sal del coche. Camina. Calma. Ese macaco, Kevin, no está en su puesto. ¿Para qué cojones pagáis a un vigilante? Siempre está cagando o haciéndose pajas. Mierda. Tienes que plantearlo en la próxima junta.

No. Mejor no. La gente tiene amigos.

Que le den.

Cruza el patio.

Un chaval y su balón.

¿Qué hace jugando solo?

Abre la carpeta. No lo mires. Es el hijo del cubano. Se va. Bien.

Cruza el portal. Hay luz. Son las seis de la tarde, joder, claro que hay luz.

Llama al ascensor. Espera. Vigila. Nadie. Entra. El ascensor es lo peor.

Pulsa el trece. Mal número. Busca las llaves. Tienes que estar preparado y entrar rápido en casa.

Allí nadie te hará daño.

Piso número siete. Planéalo. Vas a salir, correrás hasta la puerta, abrirás, cerrarás con pestillo. Piso número doce. Tienes comida congelada. Una ducha. Algo de porno y el día habrá pasado.

Piso número trece.

Toma aire. Abre la puerta. Mira. Nadie. Corre. Corre más. Abre. Mierda, recoge las llaves, imbécil. Abre. Entra. Cierra con pestillo. Ya está. Bien... ¿Qué?, ¿qué cojones...?

Una caja. Joder.

Qué dolor, en el pecho. Hostias.

¿Qué hace eso ahí?

¿Quién te odia de esa manera?

Caes al suelo. Levanta, coño. Te va a dar un infarto. Coge el móvil. Mierda.

No puedes.

Tienes cuarenta años y te vas a morir.

Duele.

Una caja. Es imposible. Una caja. En tu casa. Están dentro. Esperándote.

Lees.

"Entrar en tu casa es más fácil de lo que piensas".

Eres rico.

Mueres.


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I M A G E U P D A T E

1 comentario:

hijoeputa dijo...

Esta gente debería leer tu relato para pensarse lo de seguir con las cajitas, las demandas pueden ser cojonudas.