jueves, 4 de noviembre de 2010

TESTIMONIO


He hablado hace un rato con Piko y, después, me he sentado a responder un par de emails y perder un rato el tiempo... y he terminado aquí.

Mira que ha llovido, ¿eh?


LA CRISIS CARNÍVORA: ANECDOTILLAS VARIAS
Pedro Rivero

Bueno, bueno… Esta peli la empecé después de varios años trabajando como guionista de encargo. Pensé, joder, siempre me cambian los guiones, o no me sacan en los títulos de crédito o me pagan mal y tarde. Claro que lo que hacía no era nada del otro mundo, series como “Marcelino Pan y Vino” y largometrajes como “Goomer”, que se llevó el Goya de Animación, porque ese año no había ninguna otra…

Así que vi que algunos guionistas se presentaban a las ayudas a guiones que hay en el Gobierno Vasco y me dije, venga, voy a hacer algo mío, algo que me guste de verdad. Me estuve una semana viendo películas clásicas para empaparme un poco de cómo lo hacen los buenos y después escribí un primer borrador. La historia era un poco negra, así, todo muy depre, y entonces pensé que igual tenía que buscar un punto de vista más actual, más comercial, y le llamé a Egoitz, que se dedicaba sobre todo a leer tebeos, beber y hacer chistes, pero que no tenía ninguna experiencia en hacer guiones. Como coincidió que justo le había dejado la novia, le pareció bien ponerse a ello. Y ahí empezó el caos. En cuatro días escribimos el tratamiento y le pedimos al gran Roberto Bergado unos cuantos monigotes para darle más presencia. El resultado: nos dieron la subvención. 12 mil euros para escribir el guión.

Y nos emocionamos. De repente pensé que con ese buen inicio igual podíamos aunar recursos y hacer la película por nuestra cuenta, 600 mil euros calculé. No sabía en cuánto me equivocaba… El caso es que junté a unos cuantos samuráis, músico, diseñadores, preproducción, ventas y esperaron pacientemente a que termináramos el guión mientras avanzaban alguna cosilla. Pero esperaron mucho, mucho, porque Egoitz y yo nos tiramos año y medio para escribir un guión de 250 páginas… cojonudo, pero de 250 páginas. Formamos una productora y nos presentamos a las ayudas a producción del Gobierno Vasco, y nos volvieron a dar. 130 mil euros… Ahí empezó el cangelo… Un par de socios se asustaron y se piraron. Y los demás a arremangarse y a pensar el modo en que gestionar esa pasta sin cagarla.

Y la cagamos. Fuimos con prudencia, pero que si los gastos de una oficina, pagar a los dibujantes, viajar para buscar más pasta, y un piloto de minuto y medio que hicimos con una empresa de la India, en menos de dos años, no habíamos vendido ni un peine y nos habíamos gastado 100 mil euros. En los mercados a los que íbamos, todos nos daban palmadas en la espalda y nos decían lo mucho que les gustaba el proyecto, pero eso de animación que no era para niños… que volviésemos cuando tuviésemos más dinero. Incluso hubo un distribuidor francés que nos ofreció hacerse cargo del 50% de la producción si ésta era de 6 millones de euros… Claro, dijimos que no, ¿dónde coño íbamos a conseguir nosotros los 3 millones que nos correspondían?... En este camino, desaparecieron otro par de socios, la escasez nos hizo pelearnos entre los tres que quedábamos y con la puntilla de que ETB no quiso entrar en el proyecto, cerramos la empresa en el 2004…

Con la cabeza hundida, fui dando tumbos los siguientes meses, buscando recolocarme en algún trabajo, porque a todo esto, no habíamos cobrado un duro en todo este tiempo. Desesperados, le ofrecimos a Filmax el proyecto para que se lo quedara a cambio de los 100 mil euros que habíamos gastado, así podíamos devolver la pasta al Gobierno Vasco, cosa que era obligada si no hacíamos la película… Incluso teníamos vendido un cómic que hicimos a Norma y ésta no lo publicaba… Peor no nos podía ir… Y temiendo que Filmax dijese que no, empecé a darle vueltas a la pelota buscando una salida… Como los vecinos de abajo hicieron unas obras tan bestias que me aparecieron grietas en la casa, de repente apareció la solución: vendemos la casa, con el dinero compramos otra y la hipotecamos, y con esa pasta y algo más que le pidamos a alguien intentamos hacer la peli… Misión: hacer la película por 200 mil euros…

Me fui a una Argentina a precio de saldo a buscar un estudio que aceptara el encargo, pero aunque regateé un buen rato, no lo conseguía, así que vimos que la única opción era hacerlo en flash… Y claro, puestos a hacerlo en flash, ¿para qué irse a Argentina? Un amigo nos habló de Nikodemo, vimos el Cálico, y en Febrero del 2005 me fui a Barcelona a proponerles hacer la peli. Yo creo que según me vieron y les conté mis penas se apiadaron de mí, vieron que para ellos hacer la peli también era una oportunidad y aceptaron hacerla por un presupuesto muy reducido. Joder, de pronto la película volvía a estar en marcha.

Mareado por mantener el tipo tanto tiempo, revisé el guión y lo preparé para grabar las voces en un estudio de Bilbao donde me permitían grabar sin tener que pagarles al momento. Empezamos a tocar nombres y una vez que nos confirmaron Mario Pardo, Óscar Terol y Carlos Sobera, a los que conocía a través de la asociación de guionistas, nos envalentonamos en llamar a los demás. Y para nuestra sorpresa nos fueron diciendo que sí a un precio más elevado de lo que les ofrecíamos, pero totalmente asumible. Así llegaron Álex Angulo, Pedro Reyes, Enrique San Francisco, Pablo Carbonell y hasta ¡José Coronado! Vamos, algo acojonante. Así de emocionados, para el papel del legendario Wolfeimer, el lobo del que todos hablan y que sólo aparece al final de la peli, llamamos a Viggo Mortensen… Su agente nos dijo, ¿dónde váis? Si os va a costar el doble que todos los demás juntos… Y, en fin, pues no…

Durante unos meses le dimos muchas vueltas a quién podía ser Wolfeimer, tenía que ser alguien que estuviese a la altura de Jose Coronado, y hablamos con Banderas, Jodorowski, Nacho Vidal (que Torbe me dio su teléfono), Chiquito de la Calzada, Ricardo Darín, Federico Luppi, Fabio Testi… así cada uno a su nivel nos parecían opciones cojonudas, pero no llegamos a un acuerdo con ninguno, por fechas, disponibilidad, pasta, cambios de opinión… En fin, que lo acabó grabando el propio Pedro Reyes y en eso quedó todo.

Tras la grabación de las voces, que fue toda una odisea, principalmente con Enrique San Francisco, que puede poner a prueba tu corazón a cada minuto, nos marchamos a Barcelona a pelearnos con Nikodemo en cómo adaptar a flash los diseños que teníamos. Era verano y en Barcelona, calor y humedad, insufrible para currar, así que nos presentamos en setiembre con casi todo por hacer. Pero justo terminamos un par de teasers con algunas grabaciones que teníamos extras y empezamos a publicitar la película como un proyecto en marcha, sin tener dinero para acabarlo, y resulta que funcionó. De repente, teníamos tres empresas dispuestas a coproducir la película con nosotros. Y Norma nos publicó el cómic. Acojonante. Eso sí, con toda la película por hacer por delante.

Los siguientes meses fueron agotadores, Nikodemo hizo toda la animación en bruto y luego nos pasamos cuatro meses rectificando, cambiando cosas mientras el fondista, que sólo había uno, luchaba por alcanzarnos. Incluso empezamos la postpo de imagen en After Effects en el mismo Nikodemo, con lo cual durante un par de meses convivíamos hasta quince personas en una oficina de 40 metros cuadrados. En Barcelona, en primavera, otra vez, calor y humedad… Al final, los Nikodemo me dijeron, vale ya, tío, márchate de aquí, y nos buscamos otra empresa en la que hacer la postpo, también en Barcelona, en verano, calor y humedad… Y lo que íbamos a terminar en un mes acabó alargándose hasta octubre. Los coproductores empezaron a mosquearse viendo que no acabábamos nunca, pero aunque pasábamos hasta dos días seguidos enteros encerrados en el estudio, éramos pocos y con mucho por hacer.

Al final terminamos regresando a Bilbao con un par de secuencias todavía por terminar, mientras quedaba aún todo el sonido y la música, que empezaba a darnos más de un dolor de cabeza, pues ya había tenido que prescindir del primer músico que escogí, un amigo que no me hacía ni puto caso, y con el segundo, un figura del flamenco empezaba a pasar lo mismo… Al final nos presentamos en marzo con todo el sonido terminado menos la música, que no valía ni para tomar por culo, y tuvimos que recurrir al músico del Cálico Electrónico, que en un mes que pidió de vacaciones se cascó toda la banda sonora. De ahí a la mezcla, que por ser nuestro coproductor gallego la hicimos en Santiago, y deprisa deprisa a imprimir la primera copia de la peli para un pase promocional en Madrid hace un año.

Hostias… la sensación de ver la peli terminada, en celuloide, es casi como la de la ilusión infantil por el juguete más molón que quieras tener. En serio, es como cumplir con un deseo de infancia, el Cine Exin, toda esa mierda, los fotogramas pequeñitos con los dibujos de tu película. Eso es un momento mágico. Pero enseguida acaba. Para entonces la película ya ha costado más de un millón de euros entre todos los procesos y estás metido en un jaleo de cuentas y de compromisos que todo empieza a hastiarte. Hicimos un test con público que no fue muy bien, con la jefa de marketing todo eran diferencias, tantas que al final se pira de su empresa después de llenarme de insultos. No importa, lo aguantas todo, tienes que conseguir terminar bien todo el rollo. Aún faltaban los créditos finales y en un último alarde consigo que Paramount Comedy me ceda los derechos de la canción “Hijo de Puta Más” de los Chanantes. Perdiendo el culo logramos hacer la copia a tiempo de llevarla a Sitges. La proyectas con el apoyo de Enrique, Pablo y Álex Angulo, que te arropan en la presentación y… bingo… la gente se ríe y canta la canción cuando termina la película.

Después de unas copas celebrando el éxito, llega el bajón. Me pasé toda la mañana siguiente llorando, preguntándome por qué me había sido tan difícil… Y nervioso, ¿cómo gestionar bien este buen final? Porque yo pensaba que ya era el final y no. Hasta esa fecha la película había sido rechazada una por una por todas las distribuidoras y televisiones importantes. Sólo nos la compraba, ahora sí, terminada, ETB, por eso de que éramos vascos. Pero nadie más. ¿Cómo íbamos a conseguir llevarla entonces a los cines y terminar de pagar lo que costaba todo el tinglado?... Meses de espera y de nervios y de depresión, y todavía sin ver un duro… Llega un momento que hasta vuelvo a escribir, cualquier cosa, textos que no enseño a nadie, que ni siquiera yo mismo leo una vez escritos, la desorientación es total. Hasta que ocurre lo inesperado: Aurum quiere la película.

Aurum, la distribuidora de “El Señor de los Anillos”. Nos hace una oferta muy buena, cojonuda para la situación en la que estamos, y vuelve el subidón. Se pone una fecha de estreno, empiezas a preparar los materiales de promoción, haces nuevas animaciones de apoyo y poco a poco, llega, llega, llega la fecha de estreno. Ruedas de prensa, entrevistas, fotos, fiestas, el título de tu película insertado en la cartelera. No te da tiempo a distanciarte y apreciar lo que significa. Son tantos años que ya pareces haberte acostumbrado a vivirlo todo. Pero no, lo has conseguido, has pensado una película, la has hecho y la has estrenado en cines, en 84 cines de toda España… Hasta que el viernes del estreno ves que la crítica te machaca, que en Internet mucha gente se mete con tu película, que te insultan, te llaman de todo y los primeros datos de la taquilla no auguran nada bueno…

Y aquí estoy, en el 2008 preguntándome por qué cojones se me ocurrió empezar este camino de autodestrucción hace nueve años. En todo este tiempo he pasado por dos separaciones, mil broncas de pareja, meses sin ver a mi hijo mientras éste crece, borracheras, alegrías, decepciones, ruina económica, codearse con gente famosa, que nadie llame a tu teléfono, festivales, peleas con los coproductores, con mis socios, con casi todo el mundo… Todo, ¿para qué? Para que una película que le importa una mierda a todo el mundo dure un par de semanas en cartelera y la saque a latigazos de las salas un hijodeputa con sombrero… Supongo que ése no es el final ni el propósito último de haberla hecho… Supongo que lo importante ha sido el camino… Y que el resultado no es más que la excusa para haberlo recorrido. Pregúntame si lo volvería a hacer… Si tuviera nueve años menos, seguro que sí.

Descarga el piloto aquí.


I M A G E U P D A T E


1 comentario:

Sid y Nancy dijo...

Contrapicado: la cámara se sitúa por debajo del objeto o sujeto mostrado, de manera que éste se ve desde abajo.

Gracias por el ejemplo con la imageupdate. Toda una lección de cine.