jueves, 16 de diciembre de 2010

EL SUEÑO


Es difícil calcular el tiempo. Creo que sonará en diez minutos. Llegué a casa a las cinco. He llegado a las cinco. Iba a desenchufar el despertador pero, en un alarde de madurez, decidí no hacerlo. He decidido. No es madurez; sólo quiero quedar bien. Necesito hacerme un hueco, creo. Tengo que levantarme a las nueve. Ducharme, beberme un zumo, vestirme, conducir hasta el centro, recoger a George, llevarlo al aeropuerto, tomarme algo en la cafetería y volver a casa a dormir hasta la cena. Yo diría que me he tirado una hora despierto debido a la cocaína. Esa última raya en el portal me ha jodido vivo. Y habré dormido dos horas, así que me queda una. Pero, si en lugar de una hora despierto, ha sido hora y media y si, en lugar de dos horas han sido las que sean, es probable que no me quede nada. Sonará cuando esté a punto de conciliar el sueño otra vez, estoy convencido. Podría levantarme ahora, me digo. Venga. Un esfuerzo. Salgo de la cama. Todo se menea. Tengo la garganta inflamada y me duele la cabeza. Este país es ridículo; puedes conseguir de todo, dicen, pero no tienen alka-seltzer. Qué asco de gente. No estoy donde creo estar. Sigo en la cama. Todo ha sido un simulacro, una jugarreta. Venga. Ahora sí, me giro y descubro una enorme vomitona en el suelo, junto a la cama. La sorteo como puedo y trato de pensar en cualquier otra cosa para ahogar la náusea. Una arcada. Mi padre ha salido. Es sábado. No trabaja hoy. Llegó al salón, me echo en el sofá y dejo de pensar en él, que haga lo que quiera. Enciendo la cadena. No hay cd. No soy capaz de buscar uno, de elegir ninguno. Cierro los ojos y me planteo apagar el móvil, dejar plantado a George y pasarme el día hecho una bola, aquí mismo. Pero no estoy en el sofá. No estoy en el salón. Sigo en la cama. Definitivamente, esto tiene que acabar. En enero. Se terminó el año sabático. Volveré a Londres con mamá. El viejo es un desastre, no me entiende. Buscaré trabajo. Venderé seguros, como mi primo. Venga. Me levanto. Todo está limpió. No vomité. No he vomitado. Cruzo el pasillo mirándome los pies descalzos. Me quito los calzoncillos, abro el grifo del agua caliente y me siento en la taza. Cago mientras se llena la bañera. Sólido. Me levanto. Ojos, bien. Pelo mostoso. Cierro el grifo. Me arrodillo y meto la mano en el agua. Está fría. Caliente por arriba. Envuelto en silencio, no soy capaz de decidir si estoy soñando. Venga. Nada de drogas por una temporada. Vuelvo a ponerme los calzoncillos, pantalones sucios, camiseta limpia. Salgo a la calle. Buen día. Sol. Son casi las diez. En coche no llegaré a tiempo. Dentro del garaje me entra el pánico. Estoy ciego. Cierro los ojos, con fuerza, y trato de gritar. Quiero correr. Pasa un vecino, ese australiano diota que trabaja en Kuala Lumpur. No lo saludo. Quito la cadena y arranco la moto. Conduzco. No oigo nada, salvo un leve pitido, a lo lejos, dentro de mí. Todo parece suceder diez veces más despacio. Llego a la urbanización. George sonríe, así que imagino que vamos bien de tiempo, pero no dice nada; monta detrás, algo serio, y deduzco que no tan bien como quisiéramos. Quisiera. Es raro George. He cagado pero no he meado, pienso. Imagino que bajo de la moto, saco la polla y orino junto a la valla, pero una vez, recuerdo, hice algo así y me desperté totalmente empapado. Tenía dieciocho años. Mojé la cama hace dos años. No quiero que me pase de nuevo. No en casa de mi padre. Venga. Arranco. Cruzo una avenida y me sitúo a un lado, junto a un camión, para coger la salida a la autopista. Hay que tener cuidado, esta panda de imbéciles no tiene la más mínima idea de conducir civilizadamente. Dicho y hecho, una furgoneta ha frenado en seco. Creo que el camión nos ha dado en un costado. He perdido a George. Choco contra una farola. O un semáforo. Golpeo otro vehículo y un retrovisor me da en la cara, haciéndome perder el control. Heineken, un parachoques y me deslizo durante cinco segundos, así que calculo cien metros. Puede que cincuenta. Suspiro. Pienso en George y lo veo pasar. Tiene prisa. Perderá el avión si no se larga. Venga. Me duele la cabeza. Suena una sirena. No puede ser una ambulancia. No ha pasado un minuto desde el accidente. Es el despertador. Debería tomar una decisión. Me quedo en casa. Que se pille un taxi. No es el despertador. Mierda. No es el despertador. No es el despertador. No es el despertador.


Puedes descargar el vídeo aquí.

Dedicado a Hijoeputa, que dijo que (yo) andaba flojo últimamente.

16 comentarios:

Desclasado dijo...

¡Aúpa, Bukowsky!

Voy a ver el vídeo.

Desclasado dijo...

Avisa, tío, que a las personas sensibles les puede dar algo. Joer con los chinos "descerebrados", jua jua jua.

egoitzmoreno.com dijo...

aupa descla,

sí tienes razón; antes solía avisar de estas cosas (http://www.roncandoenelnostromo.com/2009/06/solo-se-vive-una-vez.html) pero... supongo que doy por hecho que los cuatro gatos que pasáis por aquí ya sabéis de qué va el asunto.

no obstante, no todos son así; si bien predomina el estilo escrito-a-toda-leche, trato de variar un poco para no deprimir a la gente.

más, aquí:

http://www.avecesjuntoletras.com

un saludo, me voy un rato a tu blog, a ver qué te cuentas.

Blue dijo...

Es una película... es una película...es una película...

Sí, esto se avisa.
;-)

marcos dijo...

Hola Egoitz, me pregunto de qué coño va el asunto, después de esto, y ver el video hipnótico y gratificante de scissor sisters. Trata de hacer algo que no sea parecido a una cloaca, es un consejo. Una patada al lector, si señor.

egoitzmoreno.com dijo...

jajajaja

gracias marcos, tomo nota y me lo tomo como un cumplido.

cuándo vienes?

TRIPI dijo...

Rediós, ¡¡¡que relato más cojonudo!!!

Oye, Egoitz, tú eres el Hank de Bilbao, tío...

Saludos,

Davit dijo...

Ya le gustaría follar lo que folla Hank...
El relato cojonudo, el video para darte de hostias, no he vomitado el desayuno de milagro, y eso que solo he aguantado tres cabezas... esperando el gag... y no, cabrón.

TRIPI dijo...

Ostia puta, Egoitz¡¡¡

No había visto el vídeo...ha sido ahora, con el mensaje del Davit, que lo he abierto.

¿Qué coño has fumado hoy?

Y, además, lo has cascado ahí con alevosía, porque al principio sale la publi de la nena de la colonia y te vas confiando hasta que ¡¡¡zas!!!

No sabía que habían filmado al Pere Puig.

Saludos,

Birubao dijo...

Hostias y enseñan el carnet de conducir del pavo y todo. Parece tailandia, tengo un colega que vive allí, le diré que use casco.

egoitzmoreno.com dijo...

sí, es el carné de george.

pobre chaval.

según parece, es malasia:

http://www.liveleak.com/view?i=b48_1281813911

y ya siento el mal rollo, pero ya sabéis mi lema: "whisky del bueno y cerveza de la buena, todo junto".

hale, un saludo cabrones,

e.

Cateto Extremeño dijo...

Joder que bueno,el video por mi mejor sin avisar.
George no se parece nada al de la foto de la Driving Licence, jejeeje.

hijoeputa dijo...

Lo que es gracioso es el policía señalando con el dedo. Y lo brutal es cuando encuentran la cara. Mola. Te has pasado un poquito, pero mola.

Míchel dijo...

Inquietante relato. Buen ritmo.
El vídeo... en fin, acababa de comer cuando lo he visto y... bueno, no me han sentado muy bien los espaguetis.
un saludo.

marcos dijo...

Al final no vamos en navidades, por motivos de trabajo (mio no). En cuanto a la historia me recuerda mucho mas a Irvine Wells que a Buk, como dicen por aquí. Sobre el mensaje de la historia, si es que tiene que tener uno, que no tiene por qué. En fin, pero un sentido sí suelen tener las cosas, un sentido teórico, digo yo. En tus historias el mensaje que a mi me llega es que como que te desmarcas de algo, no sé de qué. Estas publicaciones tuyas son como dejar la basura al sol, y hay queda, basura al sol caliente, a la vista de los vecinos. Lo entiendo como en un sentido conceptual de desmarcarse de algo. Bueno, en Enero, a ver si puedo pasar un poco, que llevo demasiado tiempo aquí. Un abrazo, amigo.

egoitzmoreno.com dijo...

En realidad, ya lo he contado alguna vez, estos textos salen a la luz porque gracias a los blogs es extraordinariamente sencillo publicar -y, si me apuras, tenerlo todo relativamente ordenado y al alcance-. son tonterías que escribo antes de ponerme con algo más serio; bueno, debería decir que lo eran; ahora, es verdad, sigo en ello por una cuestión... masturbatoria, digo yo.

resulta relajante inventarse una historia breve de la nada, o partiendo de una conversación que has oído en el metro, de acuerdo a una noticia... poco a poco, además, puedes terminar dándole forma de reto: no tardar más de media hora, usar un vídeo, no repetir esquemas, etc.

es jodido, porque te das cuenta de que una fórmula ya usada funcionaría mejor con otro vídeo que acabas de descubrir, por ejemplo, o que el diálogo se te ha ido de las manos. si bien corrijo faltas o reiteraciones, nunca cambio el esquema. de este modo, lo único que consigo es... tener mis textos favoritos -frente a otros que me molesta verlos en la lista-... que me permiten contar... nada.

porque, aunque no es una de las condiciones (auto)impuestas, admito que casi toda esta literatura barata no lleva a ningún sitio. es decir, que puede que estés en lo cierto: son simplemente cuadros, algo perversos, mostrando de lejos ciertas obsesiones del autor.

peeero... tampoco eso me molesta. para empezar, estoy convencido de que, si esto mereciera un análisis serio, podríamos encontrar algo de eso que tú llamas mensaje; no tanto por separado, no como relatos, sino como conjunto -y quién sabe cómo de grande terminará siendo éste-. considero que todas las historias están, de algún modo, relacionadas. y creo que alguna muestra cierto grado de desnudez que, aunque sea sólo por eso, justifica su existencia.

y, por último, un par de apuntes: primero, me gusta el trasfondo fantástico (zombies, manos negras, científicos locos, etc.), el desamor (rupturas, curiosas relaciones paternofiliales, etc.) y, sobre todo -y pese a que no estamos en el mejor de los ejemplos-, el humor. si bien la sensación de rechazo (por parte del lector) es inmediata (estoy convencido de que eguz no soporta esta mierda), no puedo dejar de encontrar la comedia que esconden muchos de los textos. en ese sentido, creo que son gags muy brutos, desoladores y bastante idiotas... que, no lo puedo evitar, me gustan un huevo.

eso, y que no he visto a nadie haciendo nada parecido en la red. quizá tengas ahí el desmarque del que hablas.

a estas alturas... no voy a ponerme a copiar poesía para impresionar a las chavalas. haría eso si tuviera quince años menos. resulta mucho más gratificante utilizar la habilidad que hayamos podido desarrollar en algo un poco más (auto)destructivo.

otra cosa, a bukowski lo enterré hace tiempo (tras haber leído todo lo publicado en español)... pero descubrí a welsh gracias a mi amigo david, que me regaló "escoria", precisamente, tras leer uno de estos textos. sería pretencioso hablar de influencias; no obstante, quizá el autor de "trainspotting" sea una de ellas.

una lástima que no nos vayamos a ver hasta el año que viene. da recuerdos a la artista y cuídate.

ah, y, por supuesto, te agradezco la crítica marquitos. y al resto, los comentarios.

se acabó esta improvisada chapa. un saludo,

e.