martes, 18 de enero de 2011

LOS SOPRANO


En Los Soprano forever, libro editado por Errata naturae, que me regalaron Berta y David, Ignacio Castro Rey escribe:

Aléjate de los que no tienen modales, de los que son infieles, de la violencia gratuita. Cuida a tus hijos y a tus hombres. Engaña de vez en cuando a tu mujer, pero no la ofendas, protégela y cuídala. Una de las moralejas de esta serie hipermoral es que hay que aprender a moverse en todos los terrenos, que en la corrupción y el crimen también hay que distinguir a aquellos con los que se puede negociar. Cosa que, por otra parte, es lo que hace día a día la Justicia, Hacienda y los sucesivos Ministerios de Interior en todas partes, con sus investigaciones programadas, sus filtraciones calculadas, sus amnistías negociadas y su protección de testigos. Con Los Soprano el culto funciona dentro de una serie de equilibrio homeostático. Necesitamos el crimen para saber que nosotros no somos criminales, para sentirnos progresistas, seres legales. Esta alternancia epistémica, fondo de la alternancia política, tiene en el entorno de Tony una estupenda variante cool. Si no, no se explica la fascinación de tanto intelectual que no rompería un plato. Como diría Foucault, la mejor prueba de que somos libres y progresistas es que el hampa está ahí, enfrente, y que podemos analizarla, dividirla, tratarla por partes. Al fin y al cabo, Chase y su equipo no han elegido para nuestro recreo a una banda cualquiera. La televisión de calidad y las series de culto funcionan en contraste con las series baratas, donde la violencia sin matices y los efectos especiales campan a sus anchas. Un poco lo que decía Baudrillard con respecto a la dialéctica entre el porno y el buen sexo. La mejor prueba de que el sexo aún existe es que la pornografía brutal se oferta; la mejor prueba de que la felicidad aún existe es que a alguna gente aún le va peor, como lo demuestran día a día las noticias.

Échale un vistazo.

Y sí, terminé la serie. Ochenta y no sé cuántos capítulos.

Unos apuntes:

La conexión con Mad men se hace evidente en muchas ocasiones. Verbigracia, el accidente de Don con la esposa de Jimmy Barrett, que nos conduce (valga el chiste) al de Tony y Adriana... Y todo el asunto de la separación matrimonial, en ambas series, tiene un aire similar... No en vano, el máximo responsable de la última locura de la AMC, Matthew Weiner, curró en la serie de David Chase.

Dicen que la serie cae a partir de la segunda temporada. Ni puto caso. Es verdad que ciertas cuestiones estructurales suponen, por lo aparentemente reiterativo, un pequeño bache: Ralphy, Richie Aprile, etc. son prácticamente el mismo personaje... o, al menos, (re)presentan el mismo problema (de hecho, ahí está Janice) pero es algo que corrigen antes de que consigas darte cuenta... Es lo que tiene tenerlo todo, ahí, y ver un capítulo tras otro. De hecho, aprovecharé para decir que el cuarto capítulo de la tercera temporada, titulado El empleado del mes, es mi favorito. Ahí se nos da una magistral descripción de Tony... de un Tony, además, que no hace nada.

El sueño de la Dra. Melfi, tras haber sido violada, nos define quién es ese hombre, qué es Tony Soprano... Y nos muestra algo atroz: es el perro asesino... implacable, demencial, repugnante... Pero es también una figura que protege a su gente, que cuida de los suyos... Alguien junto a quien te sentirías seguro y, muy probablemente, poderoso. Y todo esto... nos lo cuentan de la forma más elegante y poética que, en una serie aparentemente tan realista, puedes imaginar. Nadie lo dice siquiera, y no necesitamos verlo. Glorioso.

Podemos, en este capítulo además, ver otra cosita interesante: gran parte de la serie se fundamenta en la contención. Son muchas ocasiones, a lo large de la serie, en las que nosotros, como espectadores, pedimos más de los que se nos da (y estoy hablando de más violencia, más venganza). Tony cede, por el negocio. Tony se hace el loco, Tony no quiere cargarse a su primo, no quiere acabar con su amigo gay, con su sobrino. Y nos sorprende vernos pidiéndolo. Queremos que su psiquiatra le diga que sí, que algo pasa, que sabe dónde trabaja el agresor... Queremos ver a esa mole entrando en el local y haciendo lo que sea que tenga que hacer.

Pero no lo vemos. Y esa frustración hace que todo sea mucho más grande. Porque sabemos que si llegamos a eso, ya no habrá nada más; sería como resolver la tensión sexual en yo qué sé qué comedia romántica. Si lo haces, tienes cinco minutos para terminar... Y, de hecho, es lo que pasa en la última temporada, ¿no? Cuando ves qué pasa con los dientes del pobre hijoputa que no ha tenido mejor idea que tratar de asustar a Meadow... Bueno, cuando ves eso... sabes que la cosa está llegando a su fin:

Y, hablando de eso... del final -concretamente, de la última secuencia del último capítulo-, poco hay que decir. Funciona tan bien como aquella en Casablanca, a la que nuestro esloveno favorito se refiere en múltiples ocasiones. Allí, no quedaba claro si Rick e Ilsa terminaban teniendo algo más que una conversación cuando ella va a pedirle los salvoconductos. Y no quedaba claro, precisamente, porque se buscaba que el espectador tomase las riendas y llenase el vacío de acuerdo con sus deseos y taras. Dicho de otro modo, follaron. O no follaron... Tú sabrás. En el caso que nos ocupa -y a esto se le llama spoiler- Tony muere. O no muere, tú eliges. Los elementos a favor o en contra están equilibrados, medidos, para que una u otra opción funcionen perfectamente:

Comen aros de cebolla, como si de la Última Cena se tratara; los clientes miran y actúan de manera sospechosa (sobre todo, el que se levanta para ir al baño, que nos lleva irremediablemente a una de las más conocidas secuencias de El Padrino)... Y el fundido final, ese negro que dura una eternidad... y que nos recuerda eso que su cuñado le dijo (nos dijo) navegando, que no llegas a oír la bala que te mata.

Pero, como digo, tienes la otra opción, que no resulta necesariamente liberadora: los Soprano continuarán con sus cosas, pese a que tú no vayas a estar ahí para verlo... Eso sí, Tony vivirá condenado a mirar hacia la puerta, esperando a alguien que no consigue aparcar a la primera... Y vivirá con la certeza de que, algún día, alguién se irá de la lengua y hará que termine entre rejas, llevándose consigo su espada de Damocles.

También pagas un precio por... por el dinero, supongo.

Descarga el vídeo aquí y, si no has visto la serie, no sé a qué estás esperando.

Y por cierto, corrijo: Mad Men no es la última locura de la AMC... Es The Walking Dead... y me voy a ver un par de capítulos.

ACTUALIZACIÓN:

Más aquí.



R E C U E R D A

¿Te acuerdas de la historia que me contaste sobre el padre toro hablando con su hijo? Desde lo alto de una colina miran a un grupo de vacas y el hijo mira al padre y le dice: "¿Por qué no bajamos corriendo y nos follamos a una?".
¿Te acuerdas de lo que el padre contesta?
El padre contesta: "¿Por qué no bajamos andando y nos las follamos a todas?"
Tony Soprano



I M A G E U P D A T E

8 comentarios:

Jorge dijo...

Gran análisis. A mi el final no me gustó, y no porque no sea un final al uso, o porque sea abierto como dices. No me gusta porque es demasiado seco, sobre todo visualmente. No está a la altura del resto de la serie, en mi opinión.

Coincido en lo que dices de Mad Men. Son dos series con bastantes cosas en común, por lo que es perfecta para todos aquellos que no sepan que hacer con sus vidas cuando terminen "Los Soprano" (algo bastante habitual cuando terminas una serie de ese calibre).

Te recomiendo si no las has visto aún "The Wire" y "Breaking Bad, las dos a la altura, si no mejores que "Los Soprano".

Un saludo.

TRIPI dijo...

Joder, Egoitz, hoy te lo has currao.

Muy buen post.

Aplausos¡¡¡

Cateto Extremeño dijo...

Si fuésemos libres al tiempo libre se le llamaría sólo tiempo.

david dijo...

Yo, fan absoluto del final, no valoro siquiera la posibilidad de que algo malo le vaya a suceder allí. Bueno, mas bien no creo que haya mas posibilidades ahí que en cualquier momento de la serie. Lo vivo con la misma tensión que cada vez que le veo bajar a por el periódico a la puerta de casa o esta en Satriales comiendo...

Buen post y buen análisis.

Posiblemente Mad men sea mejor, The wire objetivamente lo es, pero no creo que disfrute nunca tanto con una serie como lo he hecho con Los Soprano.

Anónimo dijo...

Gran post. DEberías escribir más cosas como esta.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Los Soprano, palabras mayores, compa Egoitz... He visto sólo las tres primeras temporadas de la serie, y por ahí andan, en alguna estantería (a saber cuál...), los DVD de la serie completa, que espero algún día ver con el detenimiento que la veneración que siento por ella hacen que considere que debe tener (o sea, muchísimo). Tu análisis, espléndido, y muy bien que debe estar ese libro al que haces alusión. Y en cuanto a Mad men, no he visto nada de ella, pero anda apuntada, a la espera de echarle ojo algún día (aunque está complicado: la lista es abultada, y el tiempo...). En fin...

Saludos cordiales y hasta pronto.

Seth dijo...

Hace ilusion ver a alguien explicando las cosas con tal claridad.

Un saludo.

egoitzmoreno.com dijo...

hola gente, gracias por venir.

y sí, una gozada de serie.

además, la última temporada es de las mejores... así que no me extraña esta cara de gilipollas que se me quedó.

respecto al final, yo también quiero pensar que tony no la palma... mmm... hace poco tuve una conversación, al respecto del final de (esa mierda de peli titulada) "origen". me decía un colega que -spoiler- el prota se había quedado en un sueño, que esa era la razón de ver la peonza de los cojones. decía que la única razón para meter ese plano tan largo (cortado antes de ver si cae o no) era dejarnos claro -sin hacerlo del todo- que algo había ahí...

le dije que la única razón era que dos gilipollas como nosotros tuviéramos esa conversación.

y es verdad. lo que nolan pretende es darle un tono chupiguay a esa bobada de peli... como si nos importara una mierda lo que le pase a esa gente.

en el caso que nos ocupa, sin embargo, dice mucho del espectador (se lo dice a sí mismo) la elección (o la misma duda incluso) que tome al ver ese final. y me estoy refiriendo, obviamente, a una cuestión ética.

me refiero a esto:

http://www.roncandoenelnostromo.com/2009/01/violencia.html

en fin, un saludo. me queda el útltimo (de la primera) de "the walking dead"... allá voy y ya os contaré.

e.