jueves, 31 de marzo de 2011

PETRA COLLINS


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EL FUTURO


En Marzo de 2010, nuestro esloveno favorito escribió:

EL FUTURO COMO CIENCIA-FICCIÓN: UNA NUEVA GUERRA FRÍA

Los contornos de una nueva Guerra Fría se están perfilando en el horizonte –y esta vez será, literalmente, un conflicto que se librará en condiciones muy frías. El 2 de agosto de 2007, un equipo ruso plantó una cápsula de titanio con una bandera rusa bajo los casquetes de hielo del Polo Norte. Esta afirmación de las pretensiones rusas sobre la región ártica no fue hecha por motivos científicos, ni tampoco en un alarde político-propagandístico. Su verdadero objetivo fue asegurar para Rusia la enorme riqueza energética del Ártico: según estimaciones actuales, hasta una cuarta parte de las fuentes de gas y petróleo sin explotar del mundo pueden encontrarse bajo el Océano Ártico. A las pretensiones de Rusia se oponen, como era de esperar, otros cuatro países cuyo territorio linda con la región ártica: EEUU, Canadá, Noruega y Dinamarca (por su soberanía sobre Groenlandia).


Aunque es difícil estimar la solidez de estas predicciones, una cosa es segura: un cambio social y psicológico extraordinario está teniendo lugar justo ante nuestros ojos –lo imposible se hace posible. Un acontecimiento experimentado en primer lugar como imposible, pero no real (la perspectiva de una catástrofe próxima que, aunque sepamos que es muy probable, no creemos que ocurra efectivamente y en consecuencia la rechazamos por imposible), se hace real, pero ya no imposible (una vez que la catástrofe ocurre, es “renormalizada”, percibida como parte del curso normal de las cosas, como si hubiera sido posible desde siempre). Lo que posibilita estas paradojas es la distancia existente entre conocimiento y creencia: sabemos que la catástrofe (ecológica) es posible, incluso probable, aunque no creemos que vaya a ocurrir realmente.


¿Y no es esto lo que está sucediendo hoy en día, justo delante de nuestros ojos? Hace una década, el debate público sobre la tortura o la participación de los partidos neofascistas en un gobierno democrático de Europa Occidental era rechazado como una catástrofe ética que resultaba imposible, que “realmente no puede pasar”; pero, una vez que pasó, inmediatamente nos acostumbramos a ella, aceptándola como obvia... O recordemos el infame sitio de Sarajevo desde 1992 a 1995: el hecho de que una ciudad europea "normal" de medio millón de habitantes fuera sitiada, sometida a la hambruna, bombardeada regularmente, con sus ciudadanos aterrorizados por el fuego de los francotiradores, etc., y que esto continuara así durante 3 años, habría sido considerado inimaginable antes de 1992 –hubiera sido muy fácil para las potencias occidentales romper el cerco y abrir un pequeño corredor de seguridad hasta la ciudad. Cuando el cerco comenzó, hasta los ciudadanos de Sarajevo creían que era un acontecimiento a corto plazo, y enviaron a sus hijos fuera de la ciudad "durante una semana o dos, antes de que este lío termine". Y luego, muy rápidamente, el sitio de Sarajevo fue "normalizado"...


Este mismo pasaje directo de la imposibilidad a la normalización es claramente perceptible en la forma en que el poder estatal y el gran Capital se relacionan con amenazas ecológicas tales como la fusión del hielo en los polos. Los mismos políticos y gerentes que, hasta hace muy poco, rechazaban los temores al calentamiento global como un alarmismo apocalíptico propagado por radicales ex-comunistas, o al menos como conclusiones prematuras basadas en pruebas insuficientes, asegurándonos que no había ninguna razón para el pánico y que, básicamente, las cosas continuarían como de costumbre, de repente se han puesto a abordar el calentamiento global como un simple hecho, como parte de la forma en que las cosas “continuarán como de costumbre”… En julio de 2008, la CNN emitió repetidamente un reportaje sobre “El reverdecimiento de Groenlandia”, celebrando las nuevas oportunidades que la fundición del hielo ofrecía a los groenlandeses –al fin éstos podrían cultivar en campo abierto, etc. La obscenidad de este reportaje no residía sólo en que se centraba en la ventaja menor de una catástrofe global; para empeorar las cosas, se aprovechaba del doble sentido de "verde" en nuestro discurso público ("verde" para la vegetación, y "verde" para las preocupaciones ecológicas), de manera que el hecho de que pudiera crecer más vegetación en el suelo de Groenlandia debido al calentamiento global se asociaba con el aumento de la conciencia ecológica… ¿No son estos fenómenos otro ejemplo más de que Naomi Klein tenía razón cuando, en La Doctrina del Shock, describió el modo en que el capitalismo global explota las catástrofes (guerras, crisis políticas, desastres naturales) para deshacerse de las "viejas" restricciones sociales e imponer su orden del día sobre la pizarra vacía borrada por la catástrofe? Tal vez los próximos desastres ecológicos, lejos de socavar el capitalismo, sirvan como su mayor impulsor.


Lo que se pierde con este desplazamiento es el sentido apropiado de lo que sucede, con todas las trampas inesperadas que se esconden en la catástrofe. Por ejemplo, una de las paradojas desagradables de nuestra situación actual es que los mismos intentos de contrarrestar otras amenazas ecológicas pueden contribuir al recalentamiento de los polos: el agujero de ozono ayuda a proteger el interior de la región antártica del calentamiento global, de manera que, si es restañado, la región antártica podría alcanzar rápidamente el mismo nivel de recalentamiento que el resto de la Tierra.


Una cosa al menos es segura. En las últimas décadas, estaba de moda hablar del papel predominante del "trabajo intelectual" en nuestras sociedades post-industriales –sin embargo, la materialidad se reafirma ahora con fuerza en todos sus aspectos, desde la lucha venidera por los recursos escasos (comida, agua, energía, minerales…) hasta la contaminación del medio ambiente.


Así pues, a la vez que sin duda tendremos que explotar las oportunidades abiertas por el calentamiento global, nunca deberíamos olvidar que nos enfrentamos a una catástrofe social y natural inmensa, y que esas oportunidades son los subproductos de esta catástrofe contra la que deberíamos luchar con todos nuestros medios. En este asunto es imposible adoptar un punto de vista “equilibrado”. Al buscar la adopción de un “punto de vista equilibrado”, actuamos como aquéllos que defienden un "punto de vista equilibrado” sobre Hitler: ciertamente, Hitler asesinó a millones de personas en los campos, pero también abolió el paro y la inflación, construyó autopistas, hizo que los trenes llegaran a su hora… Esta nueva constelación proporciona el punto de partida para la elaboración por parte de Dipesh Chakrabarty de las consecuencias histórico-filosóficas del calentamiento global, siendo la principal el colapso de la distinción entre las historias natural y humana:


“Ya no es simplemente una cuestión del hombre que mantiene una relación interactiva con la naturaleza. Esto es algo que los humanos siempre han tenido /…/ Ahora resulta cada vez más claro que el ser humano es una fuerza de la naturaleza en el sentido geológico.” (The Climate of History: Four Theses, Critical Inquiry, Invierno 2009)


Es decir, el hecho de que “los humanos –gracias a nuestro número, a la quema de combustibles fósiles y a otras actividades relacionadas– se han convertido en un agente geológico en el planeta” (209), significa que son capaces de afectar al equilibrio mismo de la vida en la Tierra, de modo que (“en-sí” con la revolución industrial de 1750, “para-sí” con el calentamiento global) una nueva era geológica ha comenzado, bautizada por algunos científicos como "Antropoceno". El modo en que la humanidad se ve obligada a percibirse a sí misma en estas nuevas condiciones es como especie, como una más de las especies de la vida en la Tierra. Cuando el joven Marx se refirió a la humanidad como una “especie que es Gattungswesen”, quiso decir algo completamente distinto: que, en contraste con las especies animales, sólo el ser humano es un “ser especie”, es decir, un ser que está relacionado activamente consigo mismo como especie y que de este modo es “universal” no sólo en-sí sino también para-sí. Esta universalidad aparece en primer lugar en su forma pervertida-alienada con el capitalismo, el cual conecta y une a toda la humanidad dentro del mismo mercado mundial; con el desarrollo social y científico moderno, ya no somos sólo una mera especie entre otras u otra condición natural más. Por primera vez en toda la historia de la humanidad, nosotros, los humanos, nos constituimos colectivamente y somos conscientes de ello, de modo que también somos responsables de nosotros mismos: el modo de nuestra supervivencia depende de la madurez de nuestra razón colectiva… Sin embargo, los científicos que hablan del Antropoceno “dicen algo completamente diferente: lo que ellos sostienen es que, puesto que los humanos constituyen una clase particular de especie, en el proceso de dominar a otras especies pueden adquirir el estatus de una fuerza geológica. Los humanos, en otras palabras, se han convertido en una condición natural, al menos hoy en día” (214). El contraargumento marxista convencional diría que este tránsito del Pleistoceno al Antropoceno se debe enteramente al desarrollo explosivo del capitalismo y a su impacto global –y esto nos enfrenta a la cuestión clave: ¿cómo debemos pensar la relación entre la historia social del Capital y los cambios geológicos mucho mayores de las condiciones para la vida en la Tierra?


“Si el estilo de vida industrial fue lo que nos metió en esta crisis, entonces la pregunta es: ¿por qué pensar en términos de especie, que indudablemente es una categoría que pertenece a una historia mucho más amplia? ¿Por qué no podría la narrativa del capitalismo –y, por tanto, su crítica– ser suficiente como marco contextual para interrogar la historia del cambio climático y entender sus consecuencias? Parece cierto que la crisis del cambio climático ha sido producida por el modelo de elevado consumo de energía característico de la sociedad que ha sido creada y promovida por la industrialización capitalista, pero la crisis actual ha sacado a la luz otras condiciones concretas para la existencia de la vida en la forma humana que no tienen ninguna conexión intrínseca con la lógica de las identidades capitalista, nacionalista o socialista. Estas condiciones se hallan conectadas más bien con la historia de la vida en este planeta, con el modo en que las diferentes formas de vida se relacionan unas con otras, y con el modo en que la extinción masiva de una especie podría extender el peligro a otras. /…/ En otras palabras, independientemente de nuestras alternativas socioeconómicas y tecnológicas, independientemente de los derechos que deseemos celebrar como nuestra libertad, no podemos permitirnos desestabilizar las condiciones (tales como la zona de temperatura en la que existe el planeta) que funcionan como parámetros fronterizos de la existencia humana. Estos parámetros son independientes del capitalismo o del socialismo. Se han mantenido estables durante un tiempo muchísimo más largo que las historias de estas instituciones, y han permitido que los seres humanos se convirtieran en la especie dominante sobre la Tierra. Lamentablemente, ahora nos hemos convertido en un agente geológico que interfiere con estas condiciones paramétricas necesarias para nuestra propia existencia.” (217-218)


En contraste con la guerra nuclear, que habría sido el resultado de una decisión consciente de un agente particular, el cambio climático “es una consecuencia involuntaria de la acción humana que muestra, sólo a través del análisis científico, los efectos de nuestras acciones como especie.” (221) Esta amenaza para la existencia misma de la humanidad crea un nuevo sentido del "nosotros" que engloba realmente a toda la humanidad: “El cambio climático, refractado a través del capital global, sin duda acentuará la lógica de la desigualdad que caracteriza al gobierno del capital; sin duda, algunas personas se beneficiarán temporalmente a expensas de otras. Pero la crisis entera no puede ser reducida a la historia del capitalismo. A diferencia de las crisis del capitalismo, aquí no hay botes salvavidas para los ricos y privilegiados (véase la sequía en Australia o los incendios recientes en los vecindarios ricos de California).” (221) El nombre más apropiado para este sujeto universal emergente puede ser el de especie: “La especie, de hecho, puede ser el nombre de un hito para una historia universal nueva y emergente de los seres humanos, que se inicia en el momento de peligro que es el cambio climático.” (221) El problema consiste en que este universal no es un universal hegeliano, que emerge dialécticamente del movimiento de la historia y media-subsume todas las particularidades: “se escapa a nuestra capacidad para experimentar el mundo” (222), así que sólo puede dar lugar a una “historia universal negativa” (222), y no la historia mundial hegeliana como auto-despliegue inmanente y gradual de la libertad.


Con la idea de los humanos como especie, la universalidad de la especie humana se retrotrae a la particularidad de una especie animal: fenómenos como el calentamiento global nos hacen conscientes de que, con toda la universalidad de nuestra actividad teórica y práctica, a cierto nivel básico somos sólo otra especie viviente en el planeta Tierra. Nuestra supervivencia depende de ciertos parámetros naturales que automáticamente damos por supuestos. La lección del calentamiento global es que la libertad de la especie humana sólo ha sido posible en el contexto de los parámetros naturales estables de la vida en la tierra (temperatura, composición del aire, agua y suministro energético suficientes, etc.): los humanos pueden “hacer lo que ellos quieren” sólo en la medida en que sigan siendo lo bastante marginales, de tal modo que no perturben seriamente los parámetros de la vida sobre la Tierra. La limitación de nuestra libertad que se hace palpable con el calentamiento global es el resultado paradójico del mismo crecimiento exponencial de nuestra libertad y de nuestro poder, es decir, de nuestra capacidad creciente para transformar la naturaleza a nuestro alrededor hasta desestabilizar los parámetros geológicos más básicos de la vida en la Tierra. La “naturaleza” se convierte así literalmente en una categoría socio-histórica, pero no en el sentido del joven Lukacs exaltado (el contenido de lo que es para nosotros –o representa para nosotros– "la naturaleza" siempre está sobredeterminado por una totalidad social históricamente especificada que estructura el horizonte transcendental de nuestra comprensión de la naturaleza). Se convierte en una categoría socio-histórica en el sentido (óntico) mucho más radical y literal de algo que no sólo es un trasfondo estable de la actividad humana, sino que resulta afectado por ésta en sus componentes más básicos. Lo que así queda socavado es la distinción básica entre naturaleza e historia de la humanidad: la naturaleza sigue su curso ciegamente y sólo tiene que ser explicada, mientras que la historia humana debe ser comprendida. Aunque su curso global se halle fuera de control y funcione como un Destino que va en contra de los deseos de la mayoría de la gente, este "Destino" es el resultado de la interacción compleja de muchos proyectos y acciones individuales y colectivos basados en cierto entendimiento de lo que es nuestro mundo –en la historia, nos enfrentamos al resultado de nuestros propios esfuerzos.


En este punto, Chakrabarty parece no aprehender el pleno alcance de la relación propiamente dialéctica entre los parámetros geológicos básicos de la vida en la Tierra y la dinámica socioeconómica del desarrollo humano. Por supuesto, los parámetros naturales de nuestro entorno son “independientes del capitalismo o del socialismo”: tales parámetros son una amenaza para todos nosotros, independientemente del desarrollo económico, del sistema político, etc. Sin embargo, el hecho de que su estabilidad haya sido amenazada por la dinámica del capitalismo global tiene una implicación más fuerte que la reconocida por Chakrabarty: por un lado, tenemos que confesar que el Todo está contenido por su Parte, es decir, que el destino del Todo (la vida en la Tierra) depende de lo que sucede en lo que formalmente es una de sus partes (el modo socioeconómico de producción de una de las especies de la Tierra). Ésta es la razón por la que debemos aceptar la paradoja de que, en la relación entre el antagonismo universal (los parámetros amenazados de las condiciones para la vida en la Tierra) y el antagonismo particular (el punto muerto del capitalismo), la lucha clave es la particular: sólo se puede solucionar el problema universal (de la supervivencia de la especie humana) resolviendo en primer lugar el punto muerto particular del modo capitalista de producción. En otras palabras, el razonamiento de sentido común que nos dice que, independientemente de nuestra posición de clase o de nuestra orientación política, todos tendremos que afrontar la crisis ecológica si queremos sobrevivir, es profundamente engañoso: la clave de la crisis ecológica no reside en la ecología en cuanto tal.


Tal vez la clave de esta limitación sea la noción simplificada que Chakrabarty tiene de la dialéctica hegeliana. Es decir, ¿es la idea de una “historia universal negativa” realmente anti-hegeliana? ¿No es, por el contrario, la idea de una multiplicidad (de humanos) totalizados (unificados) por un límite externo negativo (una amenaza) hegeliana por excelencia? Más aún, ¿no es para Hegel toda universalidad en última instancia "negativa", en el sentido preciso de que tiene que aparecer como tal, en su oposición (“relación negativa”) con su propio contenido particular-determinado –recordemos la teoría de la guerra de Hegel? Puede parecer que Hegel celebra el carácter prosaico de la vida en un Estado moderno bien organizado, donde las perturbaciones heroicas quedan superadas en la tranquilidad de los derechos privados y la seguridad de la satisfacción de las necesidades: la propiedad privada es garantizada, la sexualidad queda restringida al matrimonio, el futuro es seguro… En este orden orgánico, la universalidad y el interés particular aparecen reconciliados: el “derecho infinito” de la singularidad subjetiva es reconocido, y los individuos ya no experimentan el orden estatal objetivo como un poder extraño que se entromete en sus derechos, sino que reconocen en él la sustancia y el marco de su libertad misma. Gerard Lebrun plantea aquí la pregunta profética: “¿Puede el sentimiento del Universal ser disociado de este apaciguamiento?” La respuesta es clara: sí, y ésta es la razón de que la guerra sea necesaria –con la guerra, la universalidad reafirma su derecho contra y sobre el apaciguamiento concreto-orgánico de la vida social prosaica. ¿No es así la necesidad de la guerra la prueba última de que, para Hegel, toda conciliación social está condenada al fracaso, de que ningún orden social orgánico puede contener eficazmente la fuerza de la negatividad universal-abstracta? Ésta es la razón de que la vida social esté condenada a la “infinitud espúrea” de la oscilación eterna entre la vida cívica estable y las perturbaciones bélicas.


En otras palabras, el rechazo de Chakrabarty a la universalidad hegeliana sólo se sostendría si redujéramos lo que Hegel denomina la “universalidad concreta” al modelo orgánico-corporativo de un orden universal dentro del cual cada momento particular desempeña su papel determinado, contribuyendo a la riqueza de Todos. Sin embargo, si tenemos en mente que la “universalidad concreta” hegeliana designa un universal que entra en tensión dialéctica con su propio contenido particular, es decir, que cada universalidad sólo puede afirmarse (postularse) “como tal” de un modo negativo, entonces la idea de la naturaleza como no sólo el trasfondo estable auto-evidente de la actividad humana, sino como la unidad del trasfondo invisible y de la amenaza apocalíptica para la especie humana, parece profundamente hegeliana.


Publicado originalmente aquí, bajo el título The Future as Sci Fi: A New Cold War.

Más Žižek aquí.

ROBERTO FERRI


Éste... ¿no lo había puesto ya? Bueno, da igual.

Pintura:





Vía Trianarts.

JENNIFER ANDERSON


Fotos, en Flickr:





INTERNATIONAL DEFENCE EXHIBITION AND CONFERENCE


Zara, Mango, el Corte Inglés... o los gitanos de Algorta.

Ahí compras tú.

Los que matan, gastan su dinero aquí:



Fotos de Spencer Murphy.

JAUME DE LAIGUANA


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JOCELYN BAIN HOGG


Fotos, del apartado dedicado al crimen organizado en el Reino Unido:





TRENT PARKE


Fotos:





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SUSAN ANDERSON


Fotos:





miércoles, 30 de marzo de 2011

PESADILLAS


__-Tengo... pesadillas.
__-¿Anoche?
__-Cada vez que duermo... Todas las noches. Es...
__-Tienes mala cara, sí... Vete a casa, yo te cubro.
__-¿A casa?, ¿para qué?
__-Tómate una pastilla... Descansa.
__-No, no quiero. No puedo... ¿Es que no lo entiendes? Si me duermo...
__Introduce una cápsula en la cafetera y pulsa el botoncito verde.
__-¿Qué... tipo de pesadillas con?
__Dos de azucar.
__-Siempre la misma. Camino por la calle que llevaba a casa de mis padres... Es de noche. No hay nadie... No hay nadie en la calle, pero tampoco en sus casas, ¿me explico? No sé cómo pero es algo que sé... que estoy solo.
__-...
__-Llego a casa... La puerta está abierta... Entro... Y encuentro a mi... hermana... Está...Está follando con una bestia...
__-¿Tu hermana?
__-Sí... Es un carnero... enorme. Ella está disfrutando, a cuatro patas... Y me ve. Y sonríe. Pero el monstruo...
__Termina el café. Tira el vaso de plástico a la papelera, junto a los otros cinco.
__-No deberías tomar tanta cafeína.
__-Ya... Ya lo sé.
__-Y no deberías preocuparte tanto. No es un sueño tan raro...
__-No termina ahí... La cosa es que quiero irme, quiero salir de allí... pero el monstruo me ve... Y me retiene. Me obliga a mirar... Me hace ver cosas terribles... No te imaginas... Cosas espantosas... a mi hermana.
__Toma aire. Consigue no llorar.
__-Va a empezar el partido.
__-Me dice que... tiene un demonio para mí.
__-¿Qué?
__-Que me buscará. Sólo dice eso. Que el demonio me encontrará... Que va a disfrutar haciéndome... Estoy...
__-Oye, en serio... No pasa nada. Relájate, vete a casa...
__Sólo son pesadillas.
__-No... Perdona. Estoy bien, estoy bien.
__Y se sienta en la silla.
__El partido de cricket está a punto de empezar. Se pone los cascos, ordena sus notas, aclara la garganta y sintoniza el monitor, para poder ver y comentar las jugadas.
__-¿Entramos en...?
__-Un momento... Diez segundos y entramos, ¿vale?
__No me encontrará, piensa.



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I M A G E U P D A T E

CÓMO CONSEGUIR A LA CHICA DE TUS SUEÑOS


Curioso anuncio censurado en Bélgica... lleno de filosofía y reflexión:



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Dedicado a mi amigo Eneko.




I M A G E U P D A T E

OPERACIÓN EN BUCAREST


__Trece grados fuera. En el interior de la furgoneta, veinte. Olía a sudor, mititei, sarmale y queso Kashkaval.
__No se les permitía beber.
__El zumbido del generador, y alguna tos, rompían el silencio.
__Faltaba un siglo para el relevo.
__Llevaban nueve meses en Bucarest y, aplicando el protocolo, habían conseguido trasladar prácticamente todo el crimen organizado a España e Italia, pero aún no tenían el escenario adecuado para lanzar la operación. Los rumanos resultaron ser un desastre en temas de cooperación y sólo Vasile, un traficante de tres al cuarto, había accedido a trabajar con ellos a cambio de un futuro mejor en los Estados Unidos.
__-Colin- dijo Jeff.
__-¿Qué?
__-Que viene Colin, recoge un poco esto.
__George dejó caer el periódico y las sobras en la papelera y se puso los cascos.
__La puerta se abrió y Colin entró en el vehículo. Apartó una caja y se sentó en el único taburete libre.
__-¿Dónde está nuestro hombre?- preguntó.
__-No... No lo sabemos.
__-Pues localízalo. Nos ha llegado un soplo. El lituano cree que la reunión se celebrará la semana que viene.
__-¿Vendrán los iraníes?
__-Sí. Y la cúpula afgana- sonrió Colin, satisfecho.
__George se sumó a la celebración. Si Al Qaeda decidía usar esa vía su condición iba a mejorar considerablemente. Tal y como le dijeron, volvería a Langley y dedicaría su tiempo a instruir agentes.
-George.
__-¿Sí?
__-¿Me estás escuchando?
__-Eh... Sí, perdona...
__-Quiero hablar con Vasile. Localízame a ese granjero hijo de puta.
__-Verás... Tenemos un problema...
__Colin lo miró. No se caían bien.
__-No tenemos monitor- dijo George, afectado.
__-¿Qué...? ¿Por qué no le adjudicásteis uno?
__-Lo hicimos- medió Jeff-, pero no quiso someterse al...
__-¿No lo pusistéis bajo la epidermis?
__-No, no se dejó.
__-¿En el pantalón?
__-En la gorra- explicó George.
__-¿Habéis metido el monitor en una gorra?
__-Hombre... Siempre la lleva...
__-¿Y por qué no la lleva ahora?
__Los agentes se miraron. No había respuesta.
__Era la gorra que le regaló su padre, les contó.
__Fuera, unos borrachos pegaban a una chica.
__Colin nunca les dejaba intervenir, no estaban ahí para eso.
__Siempre llevaba la gorra. Dormía con ella, les explicó.
__Jeff vació de un sorbo un botellín de agua.
__Bajo ningún concepto se desharía de ella, les dijo.




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Más textos
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I M A G E U P D A T E

MUÑECOS DE PULP FICTION


Obra de Maxim Dalton:





Y aquí, un póster con todos.

¡MARCIANOS!


Vale, es duro admitirlo, pero Invasores de Marte no es una buena película... Sin embargo, he de apuntar que la vi siendo muy pequeño... y aluciné.

Años después, confieso que muchas de las sensaciones que me dejó se repiten de manera obsesiva...

Algo despierta a Jimmy. Se asoma a la ventana y ve un platillo volante, aterrizando cerca de su casa. Rápidamente, va al cuarto de sus viejos y despierta a su padre:



Cómo molan las pelis en las que todo el mundo empieza a hacer cosas raras, ¿eh?

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I M A G E U P D A T E