viernes, 20 de mayo de 2011

DE POBREZA Y CONCIERTOS


La hambruna aparece en los medios en determinados momentos y en regiones concretas, presentándola así, como una cuestión local, pero es más global que la ausencia de hambre, puesto que dos tercios de la humanidad viven en la miseria. Esa miseria se presenta como un dato estadístico que se asume como un parámetro más a medir en una situación inevitable. Además, los medios siempre tienden a asociarla al clima, a cataclismos como la sequía o las inundaciones, y a veces también a las guerras y no a un reparto desigual de las riquezas del mudo. Las televisiones presentan como acertada y generosa la reacción de enviar a las regiones en crisis los excedentes alimentarios de que disponen los países ricos. En cambio, no se aborda un debate sobre la necesidad de erradicar la miseria mundial y crear modelos de desarrollo que acaben con el hambre en un mundo que produce alimentos suficientes para toda la humanidad. Así, los medios informaron con toda su humanidad de dos megaconciertos simultáneos el 17 de mayo de 2008 en México DF y Buenos Aires para concienciar a la gente sobre la importancia de luchar contra la pobreza infantil en América Latina. La entidad que los organizó recordaba en su web que 32 de 54 millones de niños latinoamericanos de cinco años de edad o menos viven en la pobreza. Sin embargo, quienes informaban del acontecimiento como ejemplo de solidaridad no encontraban ninguna ironía en el hecho de que sus organizadores fueran el segundo más rico del mundo con 59.000 millones de dólares (Carlos Slim), el presidente de Televisa, uno de los empresarios más ricos e influyentes de América Latina, con una fortuna estimada en 1.700 millones de dólares (Emilio Azcárraga), un gran empresario del juego y las apuestas (Alejandro Soberón Kuri) o la cantante Shakira, cuya fortuna es de 66 millones de dólares. Todos ellos habían creado la fundación que organizaba el concierto en el paraíso fiscal de Panamá para no pagar impuestos. A nadie se le ocurrió asociar estos conciertos con otra noticia de ese mismo día, una denuncia de la organización Christian Aid que revelaba que cada año se evaden 50.000 millones de dólares de impuestos en América Latina, con los que "cada día se podría salvar la vida de 300 niños de cinco años".
Ese fue un ejemplo de tratamiento noticioso habitual que incluía como elementos informativos la presentación de la pobreza como una cifra y la existencia de un concierto como forma de lucha, sin ni siquiera recoger fondos porque el concierto era gratis, mientras se ignoraba que los niños son pobres y pasan hambre porque algunos son enormemente ricos , y precisamente esos ricos organizan conciertos publicitarios en nombre de esa pobreza, a la vez que evitan pagar impuestos que podrían paliar el hambre. La descontextualización de las noticias tiene como función lograr que un ciudadano se informe de esos dos acontecimientos pero nunca los asocie.

Un parrafito (dos, en realidad) de Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, de Pascual Serrano (Ediciones Península), que me recomendó Alex.



I M A G E U P D A T E

5 comentarios:

David dijo...

Bien traído. Y sí. Lo de los medios de comunicación es de risa, y todo lo que apunta yo lo veo más o menos parecido. Los cabritos de ellos no dicen nunca esto está mal repartido (al fin y al cabo ellos están dentro del reparto)... y lo que apunta de desastres naturales, climas, o rollo local es también cierto.

Tripi dijo...

Bien dicho, David.

Copiopego lo que dices, y le añado un ostia¡¡¡ y tres coños¡¡¡.

Saludos.

Ps.- Perdón, pa ti, hostia¡¡¡, con h.

David dijo...

Ja,ja. Desde luego...

Alex dijo...

interesante el librito ¿eh?

que ganas de poner a punto la guillotina ¿que no?

egoitzmoreno.com dijo...

está de puta madre el libro, sí, gracias.

e.