martes, 18 de octubre de 2011

LA CASA DEL LAGO: UNA CRÍTICA


No se llevó nada de Sitges, salvo esta pequeña reseña de Gerard A. Cassadó, para Fotogramas:

LA CASA DEL LAGO: JOYITA

Si no fuese porque a dos clicks de aquí pueden llegar a La vida es corta, el blog sobre el mundo del cortometraje español que dirige Roberto Pérez Toledo, pensaría que soy un auténtico revolucionario al emplear estas líneas para hablarles de La casa del lago, uno de los tres cortos españoles a concurso en la presente edición del festival. Pero la osadía (que no debería ser tal, pues la calidad de una película no es directamente proporcional a su duración) está justificada. Probablemente, si les dijese que tras su visionado, antes de la proyección de Red State, el público ha aplaudido en masa, dejarían de leer. Así que les diré la verdad: ha habido desganadas palmadas y bastantes más pitos. ¿A que ahora les he despertado la curiosidad?

Dirigido por el vasco Galder Gaztelu-Urrutia, La casa del lago es uno de aquellos experimentos cinematográficos que, o fascinan, o parecen una tomadura de pelo. Estoy seguro que Enrique Urbizu, por ejemplo, se decantaría por la primera opción. Y es que estamos ante una deconstrucción narrativa del thriller como género, ante un film sin palabras que articula su historia a fuerza de gestos y tópicos, como queriéndonos demostrar que, tan acostumbrados como estamos a ser hipnotizados por el cine, basta solo con mostrarnos el esqueleto de una historia para que seamos capaces de completar el vacío.

El caso es que, al desproveer a los personajes de toda psicología, al ahorrarse las palabras y explicaciones, el director parece ofrecernos únicamente las piezas para que seamos nosotros quienes completemos el puzle a voluntad. ¿Que uno quiere ver un crimen de amor y celos? Se acepta. ¿Que prefiere decantarse por el ajuste de cuentas? También vale. ¿Qué aprovechando que la historia se ambienta en Euskadi se opta por la causa terrorista? ¿Por qué no? Cualquier interpretación es válida, y por ello todas son erróneas. Algo que acaba por desesperar al espectador, quien al buscarle un sentido unívoco a la trama acaba por concluir que no se entiende. Probablemente de ahí surjan los abucheos. De ahí también procede mi reverencia a Galder Gaztelu-Urrutia, un nombre a memorizar.



Decía Kurosawa (vamos, dicen que decía) que el western le parecía un género cojonudo, pues se aprovecha de un contexto que todos tenemos ya aprendido; conociendo escenario, personajes y tópicos diversos, podemos entrar de lleno en lo importante. Una de las obsesiones, cuando comenzamos a trabajar en el corto, fue, precisamente, jugar con esta idea y, de algún modo, pervertirla.

Todo lo que sabes sobre el thriller, puede ayudarte... O no, porque hace que tu mente complete los huecos de manera equivocada. Para ello, llenamos la historia de clichés (mafiosos, polis, violencia, los billares, fotos robadas, esa botella de whisky, etc.) y los integramos de forma aparentemente retorcida... buscando darle un acabado cinematográfico. Si no, pensábamos, no iba a funcionar.

A estas alturas, después de verlo un montón de veces, no tengo distancia para saber qué ha quedado... Porque discutimos mucho, Galder y yo, sobre "cuánto" debía recibir el espectador... apostando finalmente por aquello que dijeron Clarke y Kubrick a propósito de su odisea espacial: si se entiende, algo hemos hecho mal... Como señala Gerard, todo interpretación es bienvenida y, muy probablemente, no haya ninguna del todo certera, pues nos permitimos el lujo de enrarecer la segunda parte, introduciendo, por ejemplo, una elipsis imposible -cuando al compañero, tras una interminable carrera en paralelo (¿?), se le abre la puerta y encuentra algo que... no ha podido suceder.

Hacerlo mudo, además de facilitar la producción, nos permitió jugar a ligarlo todo de manera más o menos lógica: muchas fotos, animales disecados, la garganta, móviles en modo vibrador, el pez... señalando, quizá, cuál es el origen del problema. De hecho, no es gratuito el comentario de Gerard sobre una posible interpretación política.

Pero, todo esto es innecesario. Es el espectador quien tiene que montarse su propia historia. Al fin y al cabo, concebimos -yo, al menos- el cine como algo emocional, no necesariamente ligado a la reflexión... Y, centrándome en el post, no te puedes imaginar la satisfacción que da ver a alguien, ajeno al proyecto, a un montón de kilómetros, pillando tan bien la idea.



I M A G E U P D A T E

9 comentarios:

Tripi dijo...

¿Es el corto el vídeo que has colgao o te estás quedando con nosotros?

Saludos, e.

egoitzmoreno.com dijo...

Jajaja... Tripi, mándame un email a info@egoitzmoreno.com, anda, q no tengo tu dirección...

Un saludo,

E.

Cateto Extremeño dijo...

Yo llevo unos días esperando a que lo cuelgues...y aquí sigo esperando...
Saludos Sr. E, besos Tripi

egoitzmoreno.com dijo...

cate,

se supone que ahora el corto empezará, dios mediante, a moverse en festivales... y muchos exigen q no esté colgado en internet, etc.

así q habrá q esperar... pero no mucho, ya verás...

un saludo,

e.

Tripi dijo...

Eso está hecho, e. Te adjunto, además, lo mejor de mi "repertorio".

Cate: ¿recuerdas la escena de Zed de Pulp Fiction, esa en la que violan al negro? ya te pillaré...

Saludos, perros.

Cateto Extremeño dijo...

Ahh, claro tiene su lógica. Gracias

Cateto Extremeño dijo...

Tripi, a falta de guiris, te conformas con cualquier cosa...jejejeje (risa nerviosa)

Anónimo dijo...

Cojonudo el corto, cojonuda la critica de cassadó. En ingles, este fenómeno se denomina "double-nut".
LM

Tripi dijo...

Cate, coño, estoy que me subo por las paredes.

Pronto. Muy pronto...